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Sentencia: una consumidora llevó un vestido de fiesta para su limpieza a la tintorería y se lo devolvieron estropeado

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: lunes 17 enero de 2011
Img vestido fiesta Imagen: Ashley

Imagen: Ashley Una consumidora llevó a la tintorería un vestido de fiesta para su limpieza. Se lo devolvieron estropeado, con aspecto quemado y con numerosos relieves. Acudió al juzgado y se condenó a la tintorería a abonarle 140 euros. Aunque apeló, la Audiencia Provincial de León volvió a dar la razón a la consumidora y confirmó la sentencia de primera instancia.

Según señala la sentencia de la Audiencia Provincial de León (sección 1º), de 30 de junio de 2009, la Ley de consumidores reconoce como derecho básico de la clienta el de obtener una información correcta sobre el producto, el proceso de tratamiento y su posible resultado, así como su derecho a indemnización, como protección del compromiso cuando no se alcanza o se incumple.

Se condenó a la tintorería a abonar 140 euros, más las costas del proceso

Añade la sentencia que es prioritario cuando recae en productos, servicios o bienes de uso o consumo común, como lo es la ropa que integra el vestuario de una persona. Ante la demanda de un servicio o encargo como el prestado por una tintorería, el consumidor tiene derecho a recibir información hasta asegurarse de las condiciones y la utilidad que le reporta la entrega de una prenda para su limpieza. Si el resultado no es satisfactorio o no se le advirtió del riesgo de que la prenda quedara inutilizada, deteriorada o afeada, tiene derecho a reclamar. Y se genera a su favor el derecho a indemnización.

El consumidor tiene derecho a asegurarse de las condiciones y utilidad que le reporta la entrega de una prenda para su limpieza

Para la justicia surge una responsabilidad objetiva a favor del consumidor y la culpa ha de soportarla el empresario. A menos que acredite que ha cumplido las exigencias y requisitos establecidos de manera reglamentaria, así como los demás cuidados y diligencias que exige la naturaleza del producto, servicio y actividad.

En este caso concreto, la tintorería alegaba que se advirtió a la consumidora de los riesgos, a través de las empleadas del establecimiento y mediante los carteles allí expuestos con la inscripción: "No nos hacemos cargo de las entretelas". Por tanto, la clienta habría aceptado el riesgo en el proceso de limpieza de la prenda.

Sin embargo, la Audiencia Provincial afirma en esta sentencia que, incluso aunque se informara a la consumidora del riesgo, es evidente que el establecimiento también asumió ese riesgo. Por tanto, se hizo cargo de la responsabilidad de los daños, desde el momento en que aceptó las tareas propias de la limpieza de la prenda.

Y se le supone que, como profesional del negocio de la tintorería, con establecimiento abierto al público, debe distinguir los tratamientos utilizados en la prestación del servicio en atención a los tejidos o materiales que componen cada prenda, sin que puedan recaer sobre el cliente las advertencias o sugerencias sobre unas cuestiones técnicas que desconoce. En consecuencia, se le condena a asumir el coste de los daños (140 euros) y al pago de las costas del proceso.

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