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Sólo 4 de cada 10 europeos de entre 55 y 64 años trabajan, según Eurostat

La ocupación del tiempo libre se convierte de repente en un problema para un gran porcentaje de los trabajadores que se prejubilan cada año

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: lunes 15 diciembre de 2003
Mientras Europa pone en marcha medidas para prolongar la vida laboral, la realidad es otra muy distinta. El último informe del Instituto Europeo de Estadística (Eurostat) indica que sólo 4 de cada 10 europeos de entre 55 y 64 años trabajan. Según estimaciones del Ministerio de Trabajo y del Consejo Económico y Social (CES), cada año se prejubilan en España entre 60.000 y 70.000 trabajadores.

El paso de una situación de actividad, desde el punto de vista laboral, a la condición de prejubilado se produce de un modo rápido. La extensión del fenómeno de las prejubilaciones conlleva el problema de la ocupación del tiempo libre. Personas con poco más de 50 años, vitalmente jóvenes, se encuentran de repente sin ninguna ocupación.

"Tu mentalidad está preparada para jubilarte a los 65. Pero de repente, en unos meses, te das cuenta de que no va a ser a esa edad sino a los cincuenta y tantos. Te quedas descolocado. No te has organizado y, por tanto, en vez de vivir, disfrutar y aprovechar ese tiempo, en realidad te sobra", afirma Alfonso Carlos Martín, un trabajador a quien la edad del retiro le llegó con 57 años.

Los expertos han comenzado a advertir de un fenómeno cada vez más generalizado: los trabajadores prejubilados presentan un mayor riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, así como de padecer aislamiento social, estrés y ansiedad. Hay estudios que indican que el 25% de los jubilados que son forzados a retirarse acaba divorciándose.

Y es que a los problemas económicos derivados de la reducción de la Base Reguladora "de por vida", se añade otra serie de contratiempos no menos desdeñable. Durante toda su vida laboral, muchos trabajadores habían salido de casa a primera hora de la mañana para volver a media tarde. Una vez jubilados, algunos de ellos se convierten en extraños en su propia casa. El choque con la familia en muchas ocasiones resulta inevitable.

"Pasas a invadir el terreno de otras personas, como el de tu mujer. Ella tiene hecho un plan en el que tú no llegas hasta una determinada hora, pero de repente estás ahí, estorbas o por lo menos estás interfiriendo en sus planes. Se hace necesario iniciar una nueva relación distinta hasta entonces", admiten Luis Romero Aguirre y Miguel Gortari, compañeros de jubilación de Alfonso.

Los especialistas saben que dentro de este colectivo ha habido unas depresiones «horribles». Personas que lo dieron todo por la empresa pero que un buen día dejaron de ser imprescindibles. Empleados convertidos en «inútiles y estorbos» que han visto cómo su autoestima caía en picado una vez que dejaban de trabajar. «Estábamos preparados para trabajar. Sabíamos que el único sueldo que entraba en casa era el nuestro, que nos necesitaba la familia. Pero de pronto dejas de ser necesario», explica Luis Romero.

Los expertos alertan de que en la jubilación la sensación de vacío se multiplica por 20 si no se ha tenido otro quehacer al margen del trabajo. Carlos Martín admite que "hay mucha gente que no sabe ni qué hacer. La mujer les tiene que decir que se vayan a dar una vuelta porque no tienen otra ocupación". A muchos "los veo llevando a los nietos al colegio. A las 12 están de nuevo en la puerta. Ahora eso se ha convertido en su nuevo empleo", añade Romero.

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