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Stop a la “cultura del alcohol”

Sociólogos y educadores exigen mayor responsabilidad familiar para detener el consumo de alcohol entre los jóvenes

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: jueves 14 febrero de 2002
El congreso "Jóvenes, noche y alcohol", que se celebra en Madrid, ha apuntado en las dos sesiones celebradas algunas conclusiones: que los padres han hecho dejación de parte de sus responsabilidades en la formación de sus hijos; que la solución al consumo de alcohol por parte de jóvenes ha de venir de una conjunción de esfuerzos entre administraciones, educadores, familia y los propios afectados, y que los remedios llegarán a medio y largo plazo y no como fruto de la entrada en vigor de leyes.

A juicio de muchos de los ponentes del congreso, la transferencia de responsabilidad de los padres a la escuela y la Administración es uno de los principales problemas que dificultan la lucha contra esta nueva forma de ocio vinculada al alcohol que congrega cada fin de semana, al menos, al 43% de los jóvenes españoles de entre 14 y 18 años.

Mientras, el ministro Rajoy, avanzó más detalles de la futura ley y se mostró contrario a sancionar a un menor penalmente o con una multa pecuniaria. Recordó que en algunos juzgados españoles se han adoptado ya medidas para que los infractores hagan trabajos sociales.

"Las familias tienen que hacer algo aquí. Hasta los 18 años la responsabilidad sobre los jóvenes es de sus familias", y sólo en muy segundo término de los poderes públicos y del sistema educativo, recuerda Manuel Baena, representante de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP). Esta obviedad arrancó ayer encendidos aplausos en el plenario del congreso, quizá porque algo falla en este punto.

Para muchos de los sociólogos que han desfilado estos días por el Palacio de Congresos de Madrid, el cambio de los patrones sociales en la España de las últimas décadas ha deparado un modelo de familia diferente, unas pautas de relación entre padres e hijos más laxas que las de antaño, y una mayor libertad de los jóvenes que no siempre tiene efectos positivos.

"No podemos volver a la familia de hace 40 años, pero es necesario recuperar la función educativa y socializadora de la familia", apuntó Elisardo Becoña, catedrático de la Facultad de Psicología de la Universidad de Santiago de Compostela.

Impotentes

Aún fue más lejos al asegurar que los padres "están dejando de lado su papel educativo" para delegar indebidamente en la escuela o el instituto funciones que el sistema de enseñanza no puede asumir. "Los padres parece que son impotentes para solucionar los problemas de los chavales y piden que lo haga la escuela o la Administración. Y no se puede descargar las responsabilidades propias sobre otras instituciones o sobre otros colectivos", añadió.

No se trata, dicen los estudiosos, de culpar al entorno familiar de fenómenos juveniles como el abuso del alcohol o las drogas, pero tampoco cabe escurrir el bulto. "Muchos piensan que a sus hijos nunca les va a pasar y nadie está libre porque este tipo de sustancias está al alcance de la mano de cualquier chaval", subrayó.

Javier Elzo, catedrático de Sociología de la Universidad de Deusto, consideró que "la sociedad adulta se ha acomodado muy bien a fenómenos como el del botellón" y aplica "una doble moral". De palabra se condena la devoción de tantos jóvenes por el alcohol como instrumento de relación, pero en realidad hay una evidente tolerancia hacia la más legal de todas las drogas. "Piensan -los adultos y los padres- que "al fin y al cabo son jóvenes", "si no lo hacen ahora, cuándo lo van a hacer", o "ya me gustaría a mí haber podido hacerlo de joven"". En su opinión, "incluso, los padres quitan responsabilidad a los jóvenes" de este tipo de comportamientos.

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