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¿A qué edad me puedo jubilar?

La jubilación ordinaria se fija en los 65 años, pero la Seguridad Social reconoce otros supuestos para hacerlo antes o incluso más tarde

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: jueves 7 agosto de 2008

Retirarse a medias

Imagen: David Floyd

Otra opción es la de retirarse «a medias». O lo que es lo mismo: acceder a una jubilación parcial. Este tipo de retiro, que entró en vigor en el año 1994, compatibiliza percibir una pensión de retiro con el desarrollo de la actividad laboral. De esta manera, durante el periodo de jubilación parcial la pensión se rebaja en proporción inversa a la reducción aplicable a la jornada de trabajo, esto es, si por ejemplo la jornada laboral se reduce un 30%, la pensión de jubilación se reduciría en un 70%. Es, en opinión de López Cumbre, un mecanismo muy interesante que permite que el trabajador vaya preparándose para la jubilación de forma gradual. Fue una fórmula que «gozó de gran aceptación durante el periodo en el que se hicieron desaparecer las jubilaciones forzosas, pero ahora que es posible realizarlas de nuevo las jubilaciones parciales han experimentado un decrecimiento», según aclara.

La jubilación parcial es una práctica que va de la mano de la celebración de contratos de relevo, y es que la Seguridad Social establece que para que este tipo de retiro se produzca es necesario que simultáneamente tenga lugar un contrato de esta naturaleza. Salvo en aquellas situaciones en las que el trabajador sea mayor de 65 años y reduzca su jornada laboral entre un mínimo del 25% y un máximo del 75%. Para el resto de casos, se exigen los siguientes requisitos: en primer lugar, que la edad del interesado vaya de 60 a 65 años con una antigüedad laboral en la empresa de 6 años; en segundo lugar, que la reducción de la jornada sea de un 25% o de un máximo del 75% o de incluso un 85% si el trabajador relevista tiene un contrato de duración indefinida; y por último, presentar una vida laboral con 30 años cotizados.

¿Jubilarse? No, gracias

Desde el mes de enero de 2008, cualquier trabajador que así lo desee puede postergar su jubilación y aplazarla a una edad posterior a los 65 años. España, al igual que el resto de los países de la Unión Europea , promueve este tipo de medidas que fomentan el retiro tardío de los profesionales. La razón es más que evidente, ya que desde el punto de vista económico cuanto más tarde entre un sujeto en el sistema de cobro de pensiones menos costará a las arcas del Estado.

La incidencia de la jubilación posterior a los 65 años apenas es apreciable, y la edad media de jubilación en España ronda los 62 años

No obstante la elección de jubilarse más tarde de lo establecido tiene contraprestaciones económicas para el trabajador que permanece en activo. Cuando se accede a la pensión con más de 65 años, la Seguridad Social incentiva con un porcentaje adicional del 2% por cada año completo trabajado desde la fecha en la que se cumplieron los 65 hasta el momento en el que se causa el cese de la actividad; lo que conlleva elevar la cuantía de las pensiones. Este porcentaje puede llegar incluso al 3% si el trabajador acredita 40 años de cotización al cumplimiento de los 65 años. Pero, ¿qué sucede cuando a un trabajador se le reconoce la máxima pensión establecida y aun así opta por jubilarse más tarde? En estos supuestos, el sistema bonifica y exime tanto al trabajador como a la propia empresa de abonar las cuotas a la Seguridad Social. De esta manera, el interesado recibe unas nóminas mayores ya que se ahorra estas aportaciones mensuales.

Desde que éste mecanismo de jubilación entrara en vigor, la incidencia que ha mostrado en el sistema es tan leve que apenas es apreciable, ya que tal y como señala López Cumbre, la edad media de jubilación en España ronda los 62 años y es muy poca la población que una vez cumplidos los 65 sigue en activo, lo que demuestra, en su opinión, «que, sin duda alguna, hay una diferencia muy notable entre la edad de jubilación legal y ordinaria, y la real».

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