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Nómina flexible

Cada vez son más los empleados que disponen de la "nómina flexible", una fórmula que combina el tradicional salario en dinero con el pago de complementos en especie

Servicios y ofertas más comunes

Las retribuciones en especie son aquellos bienes, derechos o servicios recibidos por los asalariados de forma gratuita o a un precio inferior al del mercado. Es importante advertir de que el pago en especie no podrá superar el 30% del salario total percibido. Este porcentaje, en los casos de los empleados de hogar, asciende hasta el 45%.

Los pagos en especie más utilizados en España son los vales de comida, la guardería, el alquiler de vivienda, el seguro de salud y la entrega de ordenadores

Según el estudio elaborado por un importante bufete de abogados español, los pagos en especie más utilizados por las empresas cotizadas en España son: los vales de comida (los emplean el 80% de estas compañías), la guardería (72%), el alquiler de vivienda (68%), el seguro de salud (64%) y la entrega de ordenadores (64%). El modelo que busca la vinculación del empleado con la empresa, como la entrega de acciones, es utilizada por el 60% de las empresas. Uno de los pagos en especie con más ventaja fiscal tanto para la empresa como para la plantilla -la formación- sólo la está promocionando el 48% de las compañías cotizadas en Bolsa.

Aunque la oferta como salario en especie puede ser tan amplia como dé de sí la imaginación, hay una serie de servicios y artículos que, en la práctica, son los utilizados con una mayor frecuencia.

  • Automóviles: La empresa adquiere un vehículo mediante el sistema de «leasing» o «renting» para cederlo posteriormente a un empleado. La empresa, que es su propietaria legal, se encarga pagarlo, y en la última letra lo pone a nombre del trabajador. Cuando la empresa concede un coche de empresa a algún empleado (es habitual en el caso de directivos), lo más normal es que no transmita la propiedad del mismo al trabajador. En este caso, la retribución en especie será el 20% del valor del vehículo, que se calcula en función de si el coche es o no propiedad de la empresa. Si el vehículo pertenece a la empresa, el 20% se aplica sobre el coste anual de adquisición. Por el contrario, cuando el vehículo no es propiedad de la misma (lo ha adquirido en régimen de «renting»), el 20% se aplica sobre el valor de mercado del vehículo nuevo.

  • Ticket-Restaurant: No se consideran retribución en especie si son inferiores a 9 euros diarios, y por lo tanto el empleado no lo declarará en su IRPF. Si la cantidad es superior, se debe tributar por todo lo que supere los 9 euros. Los tickets-restaurante son fórmulas alternativas a la entrega de comidas en el comedor de la empresa, y no es posible obtener el reembolso de su importe.

  • Descuentos en la compra de productos: Una primera posibilidad, muy frecuente, consiste en que las empresas faciliten a sus trabajadores la adquisición de sus propios productos (los que ella fabrica o distribuye) a precios más favorables que los del mercado. También es habitual que la empresa llegue a acuerdos con otras empresas para que sus empleados puedan adquirir determinados productos a precios ventajosos. En los últimos años, los artículos tecnológicos (portátiles, móviles, agendas electrónicas, tarifas planas…) son, sin duda, los más demandados. Alguna empresa ha llegado a ofertar hasta televisiones de pantalla plana. Además, con las medidas para fomentar el uso de Internet, el trabajador está exento del IRPF.

  • Seguros de vida y de accidentes: Actualmente constituyen una de las prácticas más extendidas en empresas de los más variados sectores. A diferencia del seguro médico, que suele cubrir a toda la familia, el seguro de vida cubre sólo al empleado, aunque los beneficiarios sean los miembros de su familia. Es uno de los pagos más habituales, ya que están exentos de impuestos. Eso sí, siempre que cumplan dos requisitos: que sólo cubran contingencias relativas a las ocupaciones laborales de los trabajadores y que no incluya a sus familiares.

    Los seguros tienen un componente social importante pues, en muchos casos, no afectan sólo al empleado, sino también a sus familias. Según señalan los expertos Eduardo Pérez Gorostegui y Beatriz Rodrigo Moya, «en un seguro de vida el asegurado no es el empleado, sino su familia. El efecto de refuerzo positivo del empleado suele ser muy importante, ya que muchas personas agradecen más lo que se hace por sus familias que cuanto se hace por ellas mismas».

  • Seguros médicos: Estos seguros cubren los gastos originados en casos de enfermedad, accidente y hospitalización. No deben tributar en el IRPF cuando las cuotas se satisfacen a entidades aseguradoras, y siempre que no superen determinados límites anuales: 360 euros si cubre únicamente al trabajador y 1.200 si cubre adicionalmente al cónyuge y/o descendientes.

  • Planes de pensiones: Es una de las retribuciones en especie que está ganando peso en los salarios. Se basan en la constitución de un fondo con aportaciones de la empresa y de los trabajadores. Este fondo se invierte y sus rendimientos se capitalizan, es decir, se reinvierten para que, cuando los empleados se jubilen, se les abonen unas prestaciones complementarias a las de la Seguridad Social.

  • La utilización de vivienda: Algunas empresas conceden préstamos a bajo interés para la adquisición de vivienda. Otra posibilidad es que el empleado habite en una vivienda propiedad de la empresa. En este caso, éste deberá integrar en su base imponible del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, como rendimiento del trabajo en especie, un importe igual al 10% del valor catastral de la residencia.

    También es frecuente que la empresa colabore en los gastos en que ha de incurrir un empleado cuando se le traslada a un puesto de trabajo situado en otra ciudad, según indican Eduardo Pérez Gorostegui y Beatriz Rodrigo Moya. En ocasiones, cubre la totalidad de los gastos de transporte y mudanza, y los gastos de hotel por los días necesarios hasta que encuentre una vivienda.

  • Programas de formación: No hay muchas empresas que tengan centros de formación, pero sí son muchas las que financian los estudios de sus empleados (aunque tales estudios no tengan relación con sus ocupaciones actuales en la empresa ni las que son previsibles a corto o medio plazo), y las que conceden becas a sus hijos. En el caso de que el curso o acción formativa vaya dirigida al trabajador, éste estará exento de declararlo en su IRPF, pero sí deberá declararlo como ingreso si el beneficiario es alguno de sus hijos.

  • Préstamos a empleados: Muchas empresas, y especialmente las entidades de crédito, conceden a sus empleados préstamos con unos tipos de interés aplicables inferiores al tipo legal del dinero. Según los autores del libro «¡Págueme como yo quiero!», «la diferencia entre el tipo de interés pagado por el empleado y el tipo de interés legal del dinero vigente tendrá la consideración de retribución del trabajo en especie».

EL VALOR DE LOS INCENTIVOS

Algunas empresas cuentan con planes de incentivos para premiar la productividad de los empleados o de los equipos de trabajo. Se trata de una práctica habitual en el caso de los comerciales, que pueden ingresar un «bonus» si llegan a determinados niveles de ventas. En otros casos se premia a los equipos de trabajo que cumplen determinados objetivos de productividad e, incluso, a los empleados que ganan los «Concursos de Ideas» convocadas por algunas empresas para mejorar sus productos o sus sistemas de producción. En todas estas situaciones, los trabajadores implicados consiguen unos ingresos extra o premios que pueden tener un gran valor. Los más destacados son de tres tipos:

  • Artículos de valor: Como señala el experto Jerry L. McAdams, autor del libro «Premiar el desempeño», los artículos con que se premia a los empleados deben diferir «de los que habitualmente se adquieren en una tienda; deben ser algo especial, generalmente algo que un empleado no compraría por propia iniciativa». La clave se encuentra en la variedad y en tratarse de objetos de cierto valor o prestigio: tecnología punta, ropa de diseño, televisores de plasma, consolas, etc.

  • Viajes: Las vacaciones con todos los gastos pagados han venido ofreciéndose desde hace años. Según Adams, «uno de los atractivos de este tipo de premios es su capacidad para ofrecer a los participantes una amplia gama de destinos en forma de kit promocional».

  • Tiempo libre remunerado: Las «vacaciones extra» son una práctica de larga tradición en Estados Unidos, y que hasta hace poco no se estaba aplicando en España de manera más o menos habitual. La fórmula consiste en premiar a un empleado, o a todo un equipo, con unos días de vacaciones adicionales cuando se han conseguido determinados objetivos de trabajo.

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