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Se acaba el paro… ¿y ahora qué?

Las prestaciones, que oscilan entre 386 y 712 euros, se conceden en general para un periodo de seis meses a un año

Img clasificados Imagen: Gia Ciccone

Cada día hay nuevas incorporaciones a la ya interminable lista de desempleados que registra el INEM. Los datos no engañan pero alarman: el número de parados en España ya supera los 4 millones de personas, según el Instituto Nacional de Estadística, y hay quienes aseguran que “lo peor está por llegar”. Por ello las comunidades autónomas han diseñado diversos planes de choque, como las ayudas económicas de protección social a los parados que hayan finalizado el periodo de cobro por desempleo. Están formalizadas bajo diferentes nombres, como “Salario Social”, “Renta Mínima de Inserción”, “Renta de Integración Social”, “Ayuda de Inclusión Social” o “Renta Básica”, en función de las personas que integren cada unidad familiar, la edad de los beneficiarios o el máximo de ingresos que obtengan. Las prestaciones oscilan entre 386 y 712 euros. Se conceden, por regla general, entre seis meses y un año. En algunos casos, se prevé el derecho a la continuidad de la percepción en periodos sucesivos de seis meses, mientras persistan las circunstancias que motivaron su concesión.

Las ayudas, diferentes según la comunidad

Aparte del cobro por desempleo, el subsidio y la ayuda de 421,70 euros, que dependen del Estado, las personas que se encuentren en situación de paro prolongado pueden solicitar una amplia gama de asistencias, en función de cada comunidad autónoma. Su concesión depende del cumplimiento de una serie de requisitos que pueden variar según la propuesta autonómica y cuya cuantía oscila entre 386 y 712 euros. Las subvenciones reciben diferentes nombres: “Salario Social”, “Renta Mínima de Inserción”, “Renta de Integración Social”, “Ayuda de Inclusión Social” o “Renta Básica”, de acuerdo a las personas que integran la unidad familiar, edad de los beneficiarios o una cantidad máxima de ingresos.

La cantidad de las ayudas es fija, se tiene derecho a una percepción establecida con anterioridad

Estas ayudas están destinadas a la población de entre 25 y 65 años, pero hay excepciones que amplían estos límites. Se admiten para personas que no sean titulares de una pensión u otra prestación análoga de rentas mínimas, quienes tengan a su cargo a personas con discapacidad o menores y jóvenes emancipados en situación de desamparo. Aunque se dirigen a personas o unidades familiares, es posible que más de un miembro del núcleo de convivencia sea perceptor de la ayuda.

La prestación se concede durante un periodo que varía entre seis meses y un año, según el caso, y en algunas propuestas con derecho a la continuidad de la percepción en periodos sucesivos de seis meses, mientras subsistan las circunstancias que motivaron su concesión. La cantidad de las ayudas es fija y se establece con anterioridad. La cuantía puede determinarse en función del número de miembros de la familia y según sus ingresos. En otros casos, los menos, se rige por una cuantía básica, unos complementos y unos coeficientes correctores.

Entre las condiciones para acceder a estas subvenciones oficiales destacan: ser mayor de 25 años, estar empadronado en la comunidad autónoma respectiva, carecer de ingresos económicos -o que estos sean inferiores a los módulos establecidos cada año- y residir en la comunidad, al menos, un periodo determinado antes de la presentación de la solicitud.

En cuanto a la documentación solicitada para acceder a la prestación, varía en función de la normativa específica de cada comunidad autónoma. Sin embargo, una serie de documentos o certificados son comunes en la mayoría:

  • Solicitud según modelo normalizado de cada convocatoria.
  • Fotocopia compulsada del DNI de los miembros adultos y del Número de Identificación Fiscal del solicitante y del perceptor, en su caso.
  • Certificado de convivencia y empadronamiento.
  • Declaración de ingresos familiares y de la última declaración de la renta.
  • Fotocopia del Libro de Familia.
  • Certificado que acredite la percepción de pensiones del Instituto Nacional de la Seguridad Social de todos los mayores de 18 años de la unidad familiar.
  • Certificado del INSS relativo a periodos de alta y baja en la Seguridad Social de todos los mayores de 16 años, excepto pensionistas de invalidez absoluta, gran invalidez y jubilación.
  • Calificación de minusvalía o certificado médico acreditativo de la situación de enfermedad, en su caso.
  • Otros específicos para circunstancias concretas de cada convocatoria.

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