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Un juzgado de San Sebastián condena a un cirujano plástico por no informar correctamente de los riesgos de una operación

Deberá pagar 50.582 euros a una paciente que sufrió un linfedema en su única pierna tras la intervención

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: viernes 6 enero de 2006
Un juzgado de San Sebastián ha condenado a un cirujano estético a abonar 50.582 euros a una mujer a la que no informó correctamente sobre las posibles consecuencias de una intervención de reducción de mamas y eliminación de grasa, y a raíz de la cual la paciente sufrió un linfedema en su única pierna. Este trastorno, que está causado por la alteración del drenaje del líquido linfático, le provocó una gran hinchazón en la extremidad.

Según la sentencia, los hechos ocurrieron en abril de 2004, cuando la paciente, que había perdido su pierna izquierda por debajo de la rodilla en un accidente de tráfico, decidió someterse a una triple operación para rebajar el volumen de sus pechos y retirar parte de la grasa de su abdomen y de su pierna sana, con la intención de mejorar su aspecto físico.

El texto judicial condena al cirujano por entender que no dio "exacto cumplimiento al deber de información" a la paciente, ya que lo único que facilitó a la mujer fue un documento "estándar" en el que únicamente se rellenó "el nombre de la persona a la que iba a operar y el tipo de intervención que se iba a efectuar", por lo que considera que la paciente no recibió "una información individualizada".

El escrito considera también que el médico no tuvo en cuenta las circunstancias personales de su cliente, que "era una paciente de alto riesgo ya que tenía problemas previos de obesidad mórbida, tabaquismo y problemas respiratorios severos que habían motivado su ingreso en anteriores ocasiones".

El juez critica además la labor del doctor que ejerció las labores de perito judicial en el pleito, quien emitió unas apreciaciones "subjetivas, sin razonamientos médicos objetivos" para defender que la operación a la que fue sometida esta mujer era una intervención de mejora funcional y no estética, contradiciendo "abiertamente" de esta manera el contrato "suscrito y asumido" por el cirujano y por su paciente, en el que la afectada admitía que el único motivo de la intervención era "mejorar su apariencia".

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