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La Agencia Espacial Europea presenta una misión para viajar hasta el momento en que surgió el Universo

El observatorio "Planck", la misión más cara y compleja de la ESA, estudiará la radiación residual del Big Bang

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: viernes 2 febrero de 2007
El observatorio "Planck", que será lanzado al espacio en 2008 junto al telescopio europeo "Herschel", permitirá a los científicos viajar en el tiempo hasta la infancia del Universo, cuando tenía sólo 300.000 años y empezaba a ser transparente a la luz. Se trata de la misión científica más cara y compleja a la que se ha enfrentado en su historia la Agencia Espacial Europea (ESA), un instrumento del "futuro para mirar al pasado", apuntó George Smoot, cosmólogo y premio Nobel de Física.

El satélite, presentado ayer por la ESA, examinará, con más precisión que ningún otro ingenio humano hasta ahora, la primera luz que brilló en el Cosmos. "Planck" estudiará la radiación residual del Big Bang, lo que se conoce como Fondo Cósmico de Microondas (CMB), lo que permitirá responder a diversas preguntas en torno al Universo. Cuarenta años después del hallazgo del CMB, la teoría del Big Bang sigue siendo la única que explica el Universo tal como lo vemos. "Tengo una gran confianza en ella, en que es correcta", aseguraba ayer Smoot. Según ese modelo, el Universo empezó como un Cosmos muy denso y caliente, opaco a la luz. No fue hasta que cumplió 300.000 años cuando lo que era una bola de fuego abrasadora se hizo transparente, se enfrió lo suficiente como para que la luz pudiera viajar a través de él. Esa primera luz es el CMB.

Al examinar el CMB, la primera luz del Universo, "Planck" verá el Cosmos como era en su infancia, cuando todavía no se habían encendido las primeras estrellas. Las esperanzas de cosmólogos como Smoot están puestas en que la gran precisión de "Planck" les proporcione una visión de ese Cosmos primitivo mucho más detallada que la de los observatorios COBE (1992) y WMAP (2003). El satélite europeo hará un mapa del cielo en nueve longitudes de onda y será capaz de medir variaciones de temperatura en el CMB de unas pocas millonésimas de grado, lo que condiciona tanto su órbita como la temperatura del instrumental.

Si se tiene en cuenta que el observatorio tiene que detectar las más mínimas variaciones en la temperatura del Universo primitivo -que está a -270º C, muy cerca del cero absoluto-, su instrumental debe funcionar a temperaturas muy bajas para no perturbar las mediciones. Así, el satélite cuenta con un sistema de refrigeración que enfría los detectores entre los -253º C y unas pocas décimas de grado por encima de los -273,15º C, el cero absoluto. Una vez agotado el refrigerante, el satélite dejará de funcionar.

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