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Niños y juguetes

Decirles que 'no' a los caprichos les ayuda a convivir con la frustración y no les traumatiza

La famosa frase “me lo pido” vuelve a sonar en los hogares españoles. La amplia oferta disponible en el mercado y las fuertes campañas publicitarias convierten la selección de juguetes en una difícil elección para los adultos. El gasto estimado en juguetes para estas Navidades es de 160 a 190 euros. Los padres pueden tomar diferentes actitudes y medidas para evitar que los hijos se conviertan en pequeños grandes consumistas. Educar también es saber decir ‘no’.

Actitud de los padres

José Carlos Siegrist, redactor jefe de la revista ‘Crecer feliz’, indica que en muchas ocasiones “el problema reside en los propios padres, pues a todos les gusta complacer los deseos de sus hijos. Hay que tener en cuenta que decir ‘no’ ante las peticiones de los hijos no es fácil”. En su opinión, “ningún padre debe sentirse acomplejado por no poder regalarle al niño todo lo que le pide. No debe negarle a su hijo todas las peticiones por sistema, pero tampoco debe acceder a todos los caprichos. Es importante estar seguro de su faceta como padre y no sentirse culpable”.

Siegrist también alerta de la tendencia de algunos padres a regalar a sus hijos “juguetes que les hacen más ilusión a ellos mismos que a sus hijos. Hay que tener cuidado. Muchas veces creemos que lo que nosotros escojamos es lo mejor. Igual es nuestro capricho, no el del niño”. Como indica el psicólogo Javier Garcés, presidente de la Asociación Nacional de Estudios Psicológicos y Sociales, “los adultos no deben utilizar como pretexto a los niños para comprarse juguetes a sí mismos. Por ejemplo, si un padre ha deseado siempre tener un escalextric y quiere comprarlo, no debe engañarse y tampoco a los demás diciendo que es para su hijo de un año”.

Según Garcés, los padres tendrán cuidado “en no hacer ni decir nada que pueda fomentar la envidia o la comparación con los regalos que reciben amigos o compañeros. Por ejemplo, no se debe decir nunca a un niño que debe estar contento por haber recibido un juguete caro que pocos niños pueden tener”. Además, aconseja que “siempre haya un adulto que además de su papel de Rey Mago ejerza de organizador de los restantes Reyes, para que al final el niño reciba regalos distintos y adecuados”.

Para Miguel Ángel Conesa, “si algún pariente escapa del control familiar y regala un juguete que los padres no consideran adecuado, entonces hay que ser coherentes y no dejar entrar ese juego en casa, a pesar de los disgustos. Es duro, pero si ya antes se ha dicho a los parientes que no queremos ese juego para nuestro hijo, pues no lo queremos, porque de otra forma perdemos toda la credibilidad ante el niño y cuando se trate de otro ‘juego’ tampoco nos hará caso. Por lo tanto, recurriremos a la opción de cambiarlo por otro, bien acompañados por el familiar o no, explicando los motivos que llevan a tomar esta decisión”.

“Es importante que los progenitores jueguen con los niños, porque muchas veces bajo capa de regalar todo lo que piden se está ocultando un sentimiento de culpa por no poder estar con ellos o no poder dedicarles más tiempo. El mejor juguete es el que sirve para que juguemos con ellos. Así transmitimos nuestro entusiasmo”, apostilla el psicólogo.

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