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Qué valorar antes de apuntarse a una academia

Los estudiantes deben comprobar que el centro de formación cumple con la normativa aplicable a estos servicios

Las academias y centros de enseñanzas no regladas (sin validez oficial) aportan una formación complementaria valiosa para los alumnos. Sin embargo, no siempre se cumplen las expectativas. Se dejan de impartir los cursos, se incumplen las condiciones del contrato o se registran retrasos en la entrega del material didáctico. Éstas son algunas de las principales quejas que trasladan los miles de estudiantes que cada año utilizan estos servicios formativos. Para acceder a una academia con todas las garantías y evitar fraudes, el usuario debe valorar de forma detenida la oferta disponible y comprobar que se cumplen todos los requisitos exigidos a estos centros.

Normativa y derechos de los usuarios

Tras los fraudes en diferentes academias de idiomas ocurridos en los primeros años de esta década, con los consecuentes daños ocasionados a los alumnos, el Instituto Nacional de Consumo y las comunidades autónomas aprobaron en 2004 un modelo de Decreto para regular los centros privados de enseñanza no reglada. Este documento protege los derechos a la información y económicos de los usuarios. Las diferentes autonomías lo han adoptado en años posteriores y han redactado una regulación específica para su ámbito de influencia. En esta normativa dan respuesta a los principales problemas que se plantean a los estudiantes.

Distintas organizaciones de centros de formación y academias privadas, por su parte, han redactado también códigos éticos de comportamiento, exigibles a sus asociados para garantizar los derechos de los consumidores. En general, estos códigos reflejan una normativa similar a la dictada por las comunidades. En ambos casos, los aspectos que se recalcan están relacionados con los siguientes ámbitos:

Los centros están obligados a no confundir a los consumidores con la publicidad sobre su oferta formativa

Oferta, promoción y publicidad: los cursos que se imparten en academias y centros de formación privados son enseñanzas no regladas. Los centros están obligados a informar de ello y no confundir con la publicidad que realicen sobre su oferta formativa. Deben evitar utilizar términos o denominaciones confusas. Mientras, los estudiantes han de desconfiar de las academias que, en sus promociones, contemplen números de registro, autorizaciones o referencias a normativa de autoridades administrativas que induzcan a pensar que los estudios tienen algún reconocimiento oficial.

Información al estudiante: una forma eficaz de evitar futuras sorpresas o desacuerdos con la formación recibida es informarse de manera exhaustiva de todo lo concerniente al centro y al curso. Las academias de enseñanzas no regladas están obligadas a exponer la información del centro en un tablón de anuncios visible al público. Junto a los datos identificativos del titular de la academia deben figurar, entre otros, la relación de cursos que se imparten, las condiciones de pago, el horario de atención y si se reconoce derecho de desistimiento o si la empresa está adherida al sistema arbitral de consumo.

La información sobre un curso recogida en un folleto es vinculante para formular una reclamación

En relación a su oferta, la academia tiene el deber de poner a disposición de los estudiantes folletos informativos. Es conveniente conservar estos documentos hasta la finalización del curso, ya que la información contenida en ellos, aunque no se incluya en el contrato, es vinculante si se quiere formular una reclamación. El folleto debe detallar lo siguiente:

  • Datos identificativos del centro y del titular del mismo.
  • Prestaciones pedagógicas o características de la enseñanza (debe constar que no es oficial).
  • Programa detallado del curso, con fechas de inicio y finalización, número de horas lectivas, horario y lugar donde se va a impartir y material necesario para su desarrollo.
  • Número mínimo y máximo de alumnos por clase.
  • Titulación académica o cualificación profesional acreditada de los profesores.
  • Precio del curso en el que se detalle el coste de matrícula o inscripción y del material didáctico, así como el importe de cada mensualidad o periodo de facturación pactado. Esta información debe incluir además lo relativo a la forma de pago.
  • Datos de la compañía aseguradora o entidad financiera en los casos en que la academia tenga concertado un seguro o aval para garantizar las cantidades anticipadas.
  • Especificar si hay derecho de desistimiento y los plazos y condiciones de éste.

    Forma de pago: “El cierre de una academia deja a sus alumnos sin clases y con 1.600 euros de deuda”. Comunicados como éste, todavía frecuentes entre las asociaciones y organizaciones de consumidores, deberían alertar a los futuros alumnos para que estudiaran con detenimiento las fórmulas de pago que ofrece cada centro formativo y las garantías que lo avalan. Las recomendaciones oficiales siempre apuntan a elegir una academia que permita la opción de pago mensual.

    El estudiante puede escoger la entidad financiera que desee en caso de aplazamiento de pago

    Si se pacta el pago anticipado del curso, el centro debe aclarar si éste será al contado o aplazado; en este último caso, los centros están obligados a indicar el importe, el número de las cuotas en que se divide el precio total y su fecha de vencimiento. Cuando se prevé una fórmula de financiación para la forma de pago a plazos, el estudiante puede escoger la entidad financiera que desee, no está obligado a suscribirla con el propio centro, ni con la entidad que éste recomiende.

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