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Repetir curso

Ocho de cada diez profesores creen que es una medida insuficiente para resolver los problemas de fracaso escolar, que afectan a cuatro de cada diez adolescentes

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: viernes 22 septiembre de 2006

Las tasas de fracaso escolar aumentan cada año. En el curso 2003-2004 sólo seis de cada diez adolescentes estaban matriculados en el nivel que les correspondía. Repetir curso es una práctica cada vez más habitual, cuya regulación no acaba de homogeneizarse debido a las sucesivas reformas educativas (la última, la LOE, entrará en vigor progresivamente a partir de este año). Desde el profesorado, un 78,2% de los docentes considera que repetir curso es una medida insuficiente para resolver los problemas de fracaso escolar, mientras que las asociaciones de padres reclaman de éstos más atención y apoyo hacia sus hijos e hijas y la implantación de programas de refuerzo para conseguir que todos los estudiantes alcancen los objetivos académicos en junio.

Qué pueden hacer los padres

Desde hace algunos años, hablar de repetir curso es hablar de fracaso escolar, un fracaso que, según Antonio Soto, no está centrado en nadie, ni en el alumno, ni en el profesorado, ni en el sistema, sino que es una señal de que, simplemente, algo no va bien. “Es un fracaso por parte de todos”. Sin embargo, el hecho de repetir curso supone una situación compleja en la que se ven implicados todos los factores anteriores, que deben tener como principal objetivo el de motivar a los estudiantes para evitar las conductas de rechazo a la escuela. “Los padres y los profesores no pueden transmitir el hecho de repetir curso como un castigo, sino como una dificultad que hay que superar”, aconseja Ana Raventós, psicopedagoga del Instituto Superior de Estudios Psicológicos (ISEP) de Zaragoza.

Para Raventós es necesario que tanto los padres como los profesores hablen con los estudiantes de este tema desde el lado positivo, viéndolo como una manera facilitadora del aprendizaje. Además, cree que una buena medida para ayudar a superar el hecho de estar con compañeros más pequeños es apuntar a los alumnos y alumnas a actividades extraescolares en las que compartan espacio con otras personas tanto de la misma edad como diferente “para que se acostumbren a estar con chicos y chicas de otra edad y para que no pierdan contacto con los que tienen sus mismos años”.

“Hay que ponérselo de la manera más fácil posible, conseguir que no lo vean como un castigo”“Hay que conseguir que no vean el repetir curso como un castigo”, destaca Raventós, quien considera que, en todo caso, los castigos deben ser de otro tipo y “siempre deben ofrecer una posibilidad de recompensa”. “No se puede decir a un niño que si suspende no va a salir de casa en todo el curso -recomienda-, porque se sentirá desmotivado y, si finalmente los padres no lo cumplen, sentirá que puede chantajearles porque no van a cumplir sus amenazas”. Lo más adecuado es razonar con los hijos, apoyarles para que no se hundan y hacerles entender que repetir curso no significa tener un año sabático en el que volverán a estudiar el mismo material, sino que deben aprovechar ese tiempo para aprender bien aquello que no comprendieron antes. Por su parte, José Manuel Martínez insiste en que los padres deben mantener una actitud de apoyo, pero defiende que “no se les puede implicar como complemento del profesorado porque no siempre tienen la capacidad suficiente para ayudar en las tareas escolares”. “En algunos casos se da por supuesto que tienen capacidad para ayudar a sus hijos y no siempre es así”, reflexiona.

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