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Alertan de que las empresas electrónicas tendrán problemas para cumplir la nueva directiva europea sobre uso de materiales tóxicos

Aunque las grandes compañías se han venido adaptando para este cambio, sus proveedores no están listos

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: sábado 13 agosto de 2005
Según advierte esta semana un amplio reportaje aparecido en la publicación "Business Week", las empresas del sector electrónico "tendrán problemas" a la hora de cumplir con la nueva directiva de la Unión Europea que obligará, a partir de julio de 2006, a que sean eliminados de sus componentes los materiales tóxicos, como el cadmio o el plomo, utilizados actualmente en la construcción de chips y de tarjetas de circuitos impresos.

La mayoría de las empresas que se dedican a esta actividad, según la revista, no podrán alcanzar los objetivos de la nueva directiva conocida como RoHS (Restriction of Hazardous Substances on Electric and Electronic Equipment) por la competencia feroz que existe, por ejemplo, entre los fabricantes de videojuegos.

Empresas como Sony ya han tenido que hacer frente a este problema. En 2001 la compañía se vio obligada a interrumpir la exportación a Holanda de 1,3 millones unidades de sus videoconsolas "PlayStation" debido a que los cables y baterías de las mismas contenían materiales que estaban prohibidos por la legislación del país.

El caso holandés puede repetirse ahora en toda la UE ya que desde el 1 de julio del próximo año entrará en vigor la normativa comunitaria, mucho más exigente y que prohíbe seis tipos diferentes de toxinas que utilizan habitualmente los fabricantes de electrónica y entre los que se encuentra el cadmio.

Las grandes compañías de electrónica como Sony, IBM, Intel o Nokia ya comenzaron a trabajar para solucionar este problema en 1990, pero aún no pueden estar tranquilas, ya que sus proveedores no están listos para adaptarse a esta medida.

Los legisladores europeos se han hecho eco de la creciente preocupación social y medioambiental existente sobre el impacto de los envases y de los residuos electrónicos, por lo que han redactado en los últimos diez años numerosas leyes para limitar estos efectos en toda Europa.

Estas medidas pueden suponer grandes pérdidas para los fabricantes estadounidense de electrónica que exportan a todo el mundo productos de este tipo por valor de más de 191.000 millones de dólares (153.000 millones de euros), de los que cerca de 41.000 (32.000 millones de euros) se venden en Europa.

El coste que supondrá a la industria de la electrónica la adaptación a la nueva ley de la Unión Europea "es muy difícil de cuantificar", según los expertos, pero los analistas han calculado que rondarán las decenas de miles de millones de euros. Solamente en Europa, los gastos de investigación y adaptación a esta normativa pueden alcanzar los 19.000 millones de dólares (15.000 millones de euros).

Estos mismos analistas creen sin embargo que muchos de los mayores fabricantes de electrónica "están en condiciones" de comenzar a realizar el cambio hacia los nuevos materiales no contaminantes, aunque "muchos de sus proveedores están buscando todavía la solución para adaptarse a la nueva ley".

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