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Animales invasores en España

Si no se previenen a tiempo, su capacidad destructiva puede provocar la extinción de especies autóctonas y graves pérdidas económicas

El mejillón cebra o el mosquito tigre han causado en los últimos meses una gran inquietud entre la población. La proliferación de especies exóticas invasoras, o alóctonas, lleva produciéndose en España durante muchos años, y es, tras la destrucción del hábitat, la principal causa mundial de extinción de plantas y animales. Los expertos recuerdan que se trata de invasores lentos y silenciosos, pero cuando logran instalarse, son capaces de terminar con los recursos, transmitir enfermedades y acabar con las poblaciones vegetales y animales locales. En España se considera que han sido la causa directa de cuatro de cada diez extinciones conocidas.

Las especies más dañinas

Los científicos del GEIB publicaban recientemente un informe con las 20 especies exóticas invasoras más dañinas presentes en España. En Internet se pueden encontrar diversas bases de datos y listados que abordan este problema. Por ejemplo, InvasIBER es un proyecto que trata de ofrecer a los especialistas toda la información posible sobre las especies invasoras en la Península Ibérica. Por su parte, IUCN y Ecologistas en Acción cuentan con sendos ‘Top 100’ en los que recopilan las especies invasoras más dañinas del mundo.

No obstante, sus responsables reconocen que estos listados tan sólo constituyen la punta del iceberg, puesto que el ritmo de introducciones se incrementa cada día, y con ello las posibles invasiones. Según Laura Capdevila, “sólo de plantas, se ha hablado de que puede haber 500 invasoras en España.”

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En cualquier caso, los especialistas coinciden en destacar algunos casos representativos de especies invasoras dañinas. Entre los mamíferos destacan el arruí (Ammotragus lervia), un bóvido introducido desde el norte de África en los 70 con finalidad cinegética, o la rata nutria o coipú (Myocastor coipus), un vegetariano semiacuático sudamericano de gran tamaño introducido en Europa por la industria peletera a principios del siglo XX, que ocasiona daños a la vegetación de ribera.

En las aves hay numerosos ejemplos, aunque el más llamativo es el de la malvasía cabeciblanca (Oxyura leucocephala), un pato autóctono en peligro de extinción al estar mezclándose genéticamente (por hibridación) con la malvasía canela (Oxyura jamaicensis), de origen americano, que llegó a los estanques de Inglaterra y que ha colonizado el Sur europeo. Asimismo, según Alejandro Sánchez, Director Ejecutivo de SEO/BirdLife, “las ratas están amenazando en Baleares y Canarias a muchas aves marinas, porque se comen sus huevos. La pardela balear, que solo cría en Mallorca e Ibiza, está tremendamente amenazada por este problema”.

En el caso de los peces, se estima que el 30% de la fauna piscícola de agua dulce corresponde a especies invasoras, provocado principalmente por la pesca deportiva.El 30% de la fauna piscícola de agua dulce corresponde a especies invasoras, provocado principalmente por la pesca deportiva En este sentido, la carpa, la perca americana, el lucio, la trucha arco iris, el gobio, el siluro, el pez gato o el pez rojo, entre otros, están provocando la desaparición de los peces autóctonos. En cuanto a reptiles y anfibios, el ejemplo más usual suele ser el de las tortugas de Florida (Trachemys scripta). Vendidas como mascotas en su día, están poniendo en peligro a los galápagos europeo (Emys orbicularis) y leproso (Mauremys leprosa), las especies locales. Aunque en la actualidad su venta está prohibida, siguen multiplicándose al haberse aclimatado.

Los invertebrados tampoco se escapan de esta funesta enumeración. El cangrejo americano, que ha traído un hongo, ha colonizado las partes altas y bajas de los ríos españoles, mientras que la actividad excavadora del cangrejo chino está provocando el desplome de las orillas y acelerando los procesos erosivos. Ambas especies llevan desde hace años poniendo en grave riesgo la continuidad del cangrejo de río autóctono.

Asimismo, algunos insectos invasores se están convirtiendo en auténticas plagas con graves secuelas económicas y ecológicas. El gorgojo del eucalipto (Gonipterus scutellatus), originario del sudeste de Australia y de la isla de Tasmania, es un poderoso desfoliador de eucaliptos que se ha extendido por la cornisa cantábrica. Los barrenadores de la madera, insectos del orden de los coleópteros, se están aclimatando en gran parte del litoral y en comunidades más cálidas como Andalucía o Levante, donde perforan todo tipo de árboles.

En cuanto a las plantas invasoras, son tan feroces que hasta la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) ha exigido a los gobiernos la toma de medidas para frenar su expansión. Especialmente grave es el ‘alga asesina’ (Caulerpa taxifolia). Originaria del Caribe, se ha extendido por el Mediterráneo tras ser derramada por error desde el acuario de Mónaco en 1984. Su toxicidad y gran resistencia está desplazando a especies tradicionales en sus aguas y modificando radicalmente las praderas submarinas. Además de esta alga, el GEIB describe en su ‘Top 20’ a la mimosa plateada, el ailanto o árbol del cielo, el helecho de agua, el carquejo, la uña de gato, la chumbera, el plumero, el jacinto de agua y la falsa acacia como ‘las más agresivas’ en España.

Por su parte, el mejillón cebra o el mosquito tigre son dos casos más recientes de especies que pueden provocar una crisis con graves consecuencias ecológicas, económicas y sociales.

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