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Armañón, el tercer parque natural de Vizcaya, esconde un rico patrimonio natural

Alberga desde un encinar único en el Cantábrico, hasta enigmáticas cavernas

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: lunes 2 octubre de 2006
Ubicado en pleno corazón de la comarca vizcaína de Las Encartaciones, el área protegida de Armañón esconde una gran riqueza medioambiental que el Gobierno Vasco ha querido preservar otorgándole la catalogación de parque natural, el tercero de Vizcaya, junto a los montes Urkiola y Gorbea, y el noveno del País Vasco.

"El nuevo estatus de protección es la garantía de que los valores ecológicos, biológicos y geológicos de Armañón serán disfrutados también por futuras generaciones", señaló la consejera de Medio Ambiente del Ejecutivo autónomo, Esther Larrañaga.

Entre otras joyas, Armañón esconde un encinar único de árboles mediterráneos en plena cornisa cantábrica. Se trata de un fenómeno producido gracias al microclima especial del enclave. Estas condiciones meteorológicas se derivan de la pared rocosa que delimita el encinar por el norte, protegiéndolo del viento y reflejando a su vez el calor solar. En este bosque hay una colonia de murciélagos de herradura del mediterráneo, especie en peligro de extinción.

Otro tesoro son las peñas de Ranero, que se han convertido en un enigma para espeleólogos de todo el mundo. A ellas se suman las montañas de Armañón, decoradas por monolitos milenarios, y Los Jorrios, cuyas faldas albergan un manantial.

En cuanto a las especies que habitan en esta área protegida, destacan el armiño, el lagarto verdinegro, el topo occidental, el halcón peregrino o el búho real. Además, la zona ha experimentado una repoblación de corzos, así como incursiones esporádicas de lobos provenientes de los núcleos situados al oeste del parque.

Pinturas rupestres

Las cuevas de Armañón reflejan el paso de otras épocas. En las paredes de las cuevas de Ventalaperra hay pinturas del periodo Auriñaciense, el arte parietal más antiguo del País Vasco. Probablemente, los rituales desempeñados por los habitantes de la cavidad han dejado como legado una decena de dólmenes. Pero la primera gruta habitada fue la de Santa Isabel, que cuenta con un yacimiento paleontológico con cráneos de oso de más de 200.000 años de antigüedad.

Finalmente, las cuevas de Pozalagua son uno de los elementos geológicos más relevantes del mundo. En su interior se puede admirar la mayor concentración de estalactitas excéntricas que existe. Junto a ellas, la Torca del Carlista, la sima más grande de Europa y tercera del mundo, muestra una caída superior a los 500 metros.

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