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Aumento de la temperatura mundial: razones a favor y en contra

A pesar de las predicciones oficiales, la temperatura media global no ha subido en los últimos ocho años

Img tierra seca Imagen: Scott Liddell

El cambio climático está actuando ya y sus consecuencias serán catastróficas en los próximos años, según los últimos informes de instituciones como la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) o el Panel Intergubernamental del Cambio Climático de la ONU (IPCC). Sin embargo, el aumento de la temperatura, base del también denominado calentamiento global, se ha detenido en lo que llevamos de siglo. ¿Hay o no hay cambio climático? Y si lo hay, ¿en qué medida se está produciendo y cuáles serán sus efectos reales? Algunos científicos defienden que las respuestas no están tan claras, ya que las variaciones climáticas dependen de más factores que las emisiones de gases de efecto invernadero. Por esta razón, reclaman más investigaciones que permitan conocer la realidad de un problema tan complejo y de consecuencias tan trascendentes.

Razones en contra

Diversos investigadores recuerdan que la temperatura global no ha subido desde 2001 y que incluso en algunos lugares ha descendido, a pesar de que las emisiones de CO2 han seguido aumentando. La tendencia al alza de la temperatura media mundial se detuvo a comienzos del siglo, según datos recogidos por el Centro Hadley de Investigación del Clima (Reino Unido), el Organismo Meteorológico de Japón, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica, la Universidad de East Anglia (Reino Unido) y la Universidad de Alabama. Por su parte, la Organización Mundial de Meteorología (OMM) informaba hace unos meses de que 2007 ha sido el año más frío de la década, y que el enfriamiento se acelera en 2008.

/imgs/2008/10/cappadocia01.jpgAntón Uriarte, experto de la Universidad del País Vasco en Paleoclimatología y Cambios Climáticos, ha utilizado datos del Instituto Goddard de la NASA para demostrar que durante el siglo XXI la temperatura media global en invierno ha permanecido estable, mientras que en verano ha subido dos centésimas.

Como datos llamativos, Uriarte expone que la zona del Ártico al norte de Siberia sí ha experimentado un calentamiento en invierno, aunque por otro lado Alaska se ha enfriado. En verano, la temperatura en el Mar de Ross, en la Antártida, ha aumentado, pero sin embargo, en la parte occidental del Mediterráneo se ha detectado una leve tendencia al enfriamiento.

Durante el siglo XXI la temperatura media global en invierno ha permanecido estable, mientras que en verano ha subido dos centésimasEn esta misma línea se posiciona Syun-Ichi, director fundacional del Centro Internacional para la Investigación del Ártico que, utilizando también datos de la NASA, muestra que el incremento de la temperatura en el hemisferio sur ha parado, al igual que en los océanos.

El profesor titular del Laboratorio de Climatología de la Universidad Jaume I de Castellón Enrique Montón recuerda que los observatorios marcan la temperatura de su ambiente puntual. Teniendo en cuenta este aspecto, los observatorios grandes, ubicados en las ciudades más amplias, han quedado englobados dentro de una burbuja humana de aire caliente. Sin embargo, en los observatorios pequeños, limpios de efecto urbano, el aumento de la temperatura se ha detenido.

El CO2 no lo es todo

Syun-Ichi explica que el Panel Intergubernamental del Cambio Climático de la ONU y los científicos que apuntan a un cambio climático catastrófico se basan en la hipótesis de que el aumento de las temperaturas se debe al incremento de las emisiones de GEI en la atmósfera. Sin embargo, este experto subraya que el tiempo y el clima también están controlados por la naturaleza, y por lo tanto, el CO2 no es la única variable.

En la misma línea, el profesor Montón, que lleva 16 años investigando el clima, sostiene que la causa de la detención del ascenso térmico en estos últimos años puede ser el descenso de la actividad solar (el ciclo actual es menos intenso que en los años 80 y 90).

Jorge Olcina, climatólogo de la Universidad de Alicante, además de la explicación solar, señala también, aunque en menor medida, el fenómeno de La Niña que acaba de pasar, y que contribuye a enfriar la atmósfera terrestre.

En definitiva, este grupo de científicos escépticos con la hipótesis oficial del cambio climático reclama más investigaciones que tengan en cuenta todas las posibles variables, y que lejos de posibles intereses, se pueda conocer realmente el efecto de la actividad humana en el clima y en qué medida puede estar cambiando. De esta manera, las posibles decisiones se podrán tomar de manera más objetiva y proporcionada.

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