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Bélgica levantará en la Antártida la primera estación polar “verde”

Se autoabastecerá de energía mediante aerogeneradores y paneles solares

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: viernes 14 septiembre de 2007
"Princess Elisabeth" es el nombre de una innovadora estación polar que tiene previsto empezar a construir Bélgica este otoño en la Antártida. Y decimos innovadora porque se trata de la primera estación de estas características que cubrirá sus necesidades energéticas mediante aerogeneradores y paneles solares de última generación. Por lo tanto, no emitirá gases contaminantes.

El presupuesto de esta iniciativa es de 11,5 millones de euros, financiados por el Estado belga y por patrocinadores privados. La instalación acogerá, a partir de 2009, entre 12 y 20 investigadores belgas e internacionales que concentrarán sus esfuerzos en el análisis del clima y sus cambios. Para ello contarán con una combinación de técnicas de construcción y aislamiento muy de vanguardia, sumadas a recursos de aprovisionamiento energético completamente limpios y a un utillaje específicamente desarrollado para el proyecto.

La "Princess Elisabeth", con sus 180 toneladas de peso, va a ser erigida a 190 kilómetros al interior del continente helado, en un lugar conocido como Utsteinen, en la Tierra de la Reina Maud, al pie de las montañas Sor Rondane. Medio centenar de personas trabajarán lo que resta de este año y el próximo para que la estación pueda inaugurarse en febrero de 2009.

Sin calefacción

De forma hexagonal para evitar la formación de canales de nieve, la "Princess Elisabeth" estará dotada de cuatro capas: una primera de acero inoxidable de 1,5 milímetros, que filtrará determinadas radiaciones solares; una de pino estratificado y pegado de 72 milímetros; una capa aislante de 40 centímetros de espuma de poliestireno y grafito, y, finalmente, el revestimiento interior, que es de madera. Las ventanas estarán compuestas por dos cerramientos dobles, de espesor también doble. Todo ello contribuirá a mantener el módulo a una temperatura de 18 a 20 grados permanentemente, sin calefacción. El calor lo proporcionarán, además del sol, los ordenadores, la iluminación y las propias personas.

Los paneles térmicos calentarán el agua para consumo humano. La energía eléctrica la aportarán ocho o nueve aerogeneradores de seis kilovatios cada uno. Sus palas podrán plegarse parcialmente para evitar una aceleración excesiva del rotor. Las aguas usadas serán tratadas en una planta interior de nueve metros cuadrados y los residuos sólidos se evacuarán cada dos años.

Derretimiento de los hielos

El explorador belga Alain Hubert ha declarado que esta estación científica con forma de nave espacial buscará sensibilizar al gran público sobre los efectos de recalentamiento planetario. Esta base será transportada hacia la Antártida en barco en noviembre próximo e instalada en el este del Continente Blanco, a unos 4.200 km de las costas de Sudáfrica y unos 200 km tierra adentro, en un área entre la estación japonesa Syowa y la rusa Novolazarevskaya.

Testigo privilegiado del derretimiento de los hielos durante sus expediciones al Ártico, Hubert estima, como el ex vicepresidente norteamericano Al Gore, que es necesario mediatizar las consecuencias previsibles del recalentamiento planetario para crear una dinámica que permita "evitar la catástrofe".

Exploradores históricos

El trabajo de la estación, que será operativa sólo durante el verano austral, forma parte de una plan internacional científico en el que participan otros países, en el marco del Año Internacional Polar, que se celebra en 2007-2008.

Para verificar que todos los elementos calzan perfectamente y preparar al equipo que viajará a la Antártida durante el próximo verano austral, la base ha sido armada en cinco semanas en los antiguos depósitos de la aduana belga en Bruselas, donde el público podrá visitarla de jueves a domingo.

La relación de los belgas con la Antártida se remonta a 1897, cuando un grupo de exploradores partió a bordo del "Bélgica" en un viaje exclusivamente con fines científicos.

Su diseño cien por cien ecológico pretende sensibilizar al gran público sobre los efectos de recalentamiento del planeta

En noviembre de 1957, en pleno Año Geofísico Internacional, Bélgica regresó al continente blanco para instalar su propia base, la estación Rey Balduino. Dos años más tarde, en 1959, el país europeo fue uno de los doce signatarios del Tratado Antártico que preserva a ese continente únicamente para actividades pacíficas.

Sin embargo, desde 1967, cuando la estación rey Balduino fue abandonada y cerrada tras quedar enterrada bajo varios metros de nieve, Bélgica no tiene presencia en territorio antártico.

Etiquetas:

antártida Bélgica estación paneles solares primera estación polar

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