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Bicicletas eléctricas

Un medio de transporte más ecológico que el coche para moverse por la ciudad, aunque contamina más que la versión tradicional

¿Se imagina un medio de transporte que apenas contamine, ligero, que evite atascos, pérdidas de tiempo en búsquedas de aparcamiento y, que, además, suponga un gasto pequeño? No es ciencia ficción. Son las prestaciones de la bicicleta eléctrica, un nuevo concepto que ha llegado a nuestro país con la promesa de ser más ecológico, menos ruidoso que los demás vehículos y que contribuye a que las ciudades sean más habitables. No obstante, los ecologistas advierten de que sí contamina, aunque consuma poco, principalmente porque la electricidad en nuestro país no procede de energías renovables

Mantenimiento y funcionamiento de las bicicletas eléctricas

El uso de la bicicleta eléctrica es sencillo. Con una llave se acciona el motor, cuya potencia oscila entre 180 y 250 vatios, y basta con pedalear para mantenerlo en funcionamiento. En caso contrario se detendrá. El usuario es quien decide la forma en que lleva la bicicleta, porque puede realizar un paseo tranquilo mientras el motor le lleva hasta los 25 kilómetros por hora o avanzar más rápido si decide pedalear con más cadencia. La ayuda que brinda el motor al ciclista recibe el nombre de pedaleo asistido. Además, estos vehículos, que pueden tener el aspecto de una bici de paseo o de montaña, cuentan con un sistema de cambio de desarrollos, mediante el que se puede seleccionar la distancia que se recorrerá en cada pedalada, de forma idéntica al de las tradicionales.

Pero, una vez en marcha, ¿hasta dónde se puede llegar con el pequeño motor que disponen? Guerín explica que la autonomía depende del estado de carga que presente la batería y de la energía que pueda acumular. Las baterías tienen un comportamiento diferente según de qué material estén compuestas:

  • Baterías de plomo: Es la tecnología más antigua, aunque todavía se mantiene porque proporcionan más autonomía. Son más baratas -entre 100 y 120 euros-, también más pesadas y sólo duran un año por término medio.
  • Baterías de níquel: Más caras que las de plomo -entre 150 y 300 euros-, con menos autonomía, pero, a cambio, duran entre 3 y 4 años. Se recomienda descargarlas completamente una vez al mes para evitar el efecto memoria, el fenómeno por el que pierden capacidad al realizar ciclos de carga irregulares, y que resta autonomía a la bicicleta.
  • Baterías de litio: Al igual que las de níquel también duran alrededor de tres años, aunque se trata de la alternativa más costosa -entre 300 y 400 euros- y, según Guerín, de la “apuesta lógica”. “Presenta dos ventajas, tiene algo menos de ‘efecto memoria’ y su peso es más reducido que las de níquel”, aduce. El hecho de que tanto las baterías de litio como las de níquel sean más ligeras provoca que se incremente la autonomía de las bicicletas hasta equipararla con la que ofrecen las de plomo.

Los recambios son importantes

El usuario debe tener en cuenta los recambios que ofrezca la tienda donde adquiera la bicicleta eléctrica, porque algunos -los relacionados con la batería, por ejemplo- no se encuentran en las tiendas tradicionales. Por eso, según recalca Sara, las tiendas “deben tener un stock para atender las necesidades que surjan”. Por otro lado, los motores de las bicicletas eléctricas son sencillos y no requieren de ningún cuidado especial. Como cualquier otra bicicleta, los modelos eléctricos necesitan un mantenimiento sencillo -limpiar, engrasar, etc.- que puede suponer un ahorro para el usuario si aprende cómo hacerlo.

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