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Casas ecológicas: ahorrar dinero cuidando el medio ambiente

Aunque su coste de fabricación pueda ser más alto, disminuyen la contaminación ambiental, son más saludables y reducen la factura eléctrica

¿Le gustaría vivir en una casa que le permitiera ahorrar en la factura del agua y la luz, que mantuviera el calor en invierno y el frío en verano, y que no causara problemas en el medio ambiente ni en su salud? Todo esto es posible con las casas ecológicas, que a pesar de sus ventajas, continúan siendo una excepción. Unos costes iniciales mayores -que acaban amortizándose en pocos años- y la falta de materiales ecológicos y profesionales disponibles en el mercado explicarían el freno a su desarrollo.

Cómo hacer una casa ecológica

Según Agustín Espinosa, los países del Norte y Centro de Europa, así como Italia, se encuentran a la vanguardia de la bioconstrucción: “son construcciones normales y corrientes, colegios, edificios de oficinas, viviendas unifamiliares, etc.”, explica. En España, se trata más bien de iniciativas particulares y sobre todo en el ámbito rural, según Toni Marín, que cita como ejemplos a seguir el ecobarrio de Zedd, en Inglaterra y la ecociudad de Kronsberg, en Alemania.

Los responsables de la Asociación Casa Bioclimática ofrecen una serie de consejos para que una edificación sea considerada “medioambiental”, que pueden resumirse de la siguiente manera:

  • Aprovechamiento de la luz: Una correcta orientación y el uso de materiales de aislamiento térmico permiten conservar una temperatura agradable durante todo el año, lo que reduce considerablemente el consumo de calefacción y aire acondicionado. La fachada principal de la casa deberá estar orientada hacia el Sur, para aprovechar la luz natural y el calor del sol al máximo. En verano, los sistemas de ventilación cruzada en dos fachadas y aberturas mayores orientadas al Norte permitirán reducir la temperatura en el interior del edificio.
  • Consumo de energías renovables: La calefacción o el calentador de agua alimentados con energía solar térmica o la instalación de placas solares fotovoltaicas para el suministro de electricidad en el edificio suponen un gran ahorro en la factura eléctrica o del gas. En este sentido, el Código Técnico de Edificación, aprobado en marzo, obligará a utilizar sistemas de energía solar en los nuevos edificios y en los que vayan a rehabilitarse, lo que posibilitará ahorros energéticos del 35%, según Josep María Riba. Asimismo, la integración de aparatos de bajo consumo energético, así como los equipos de iluminación eficientes ayudan también a reducir el recibo de la luz.
  • Uso eficiente del agua: Se instalarán dispositivos de ahorro de agua en la vivienda, así como una doble red de desagüe, una de aguas de lluvia para el riego, y otra para las de uso doméstico, que irán al alcantarillado.
  • Selección de residuos: El reciclaje es una de las formas básicas que los consumidores tienen para conservar el medio ambiente, colocando en su casa un mueble o cubo que facilite la selección de residuos.
  • Empleo de materiales ecológicos y de fácil mantenimiento: Según Agustín Espinosa, las familias de materiales ecológicos disponibles abarcan el aislamiento con lino, corcho, celulosa y fibra de madera; las pinturas y tratamientos para maderas o la cal; los sistemas para recogida y depuración de aguas; los clavos y tornillerías especiales para construcciones en madera; mortero para tejados; cales hidráulicas y morteros; etc. Toni Marín recuerda que el ahorro de energía también puede conseguirse “eliminando materiales derivados del petróleo (la mayoría de los aislantes convencionales) y materiales renovables (la mayoría de los ecológicos)”.

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