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Centrales termoeléctricas

Generan la mitad de la electricidad consumida en España, pero son también importantes focos de emisiones contaminantes

Las centrales termoeléctricas son uno de los pilares básicos de la producción eléctrica mundial. Según la Asociación Española de la Industria Eléctrica (UNESA), la potencia eléctrica instalada en España en 2006 fue de 84.051 MW, de los cuales el 45,5% correspondió a la térmica convencional. Según sus defensores, gracias a ellas se garantiza el suministro eléctrico y que las facturas sigan siendo económicas. Sin embargo, los ecologistas recuerdan que estas instalaciones producen gran cantidad de gases contaminantes, frecuentemente por encima de los valores permitidos por la ley.

¿Por qué se las sigue utilizando?

El éxito de estas centrales se debe básicamente a que son más económicas, especialmente las de carbón, debido a su simplicidad a la hora de construirlas y el coste relativamente barato de los combustibles empleados. En cualquier caso, como indica Heikki Mesa, de WWF/Adena, si se le añadieran los costes que provocan a la sociedad en términos de contaminación y salud pública, como indica un estudio de la UE, la electricidad generada con la quema de carbón podría ser tres veces más cara que la generada con el viento.”

Las centrales termoeléctricas son las que garantizan y dan estabilidad al sistema eléctricoPor su parte, Antonio Petit afirma desde UNESA que las centrales termoeléctricas son las que garantizan y dan estabilidad al sistema eléctrico, “porque siempre tienes gas, carbón o gasolina, que no dependen de la climatología”. En este sentido, asegura que las renovables no pueden suplir a estas instalaciones: “No se le puede decir a los consumidores que, como esta semana no hace viento, no van a tener luz”. Sin embargo, Mesa considera que esta ventaja de las centrales termoeléctricas desaparecería “si se desarrollan sistemas adecuados de almacenamiento de la energía de origen renovable”.

/imgs/2007/07/termoelectrica02.jpgOtro aspecto importante es el tipo de combustible utilizado. Según Martínez, durante el año pasado, las centrales de carbón funcionaron “a toda pastilla”, y las de ciclo combinado, a pesar de ser más numerosas, sólo se utilizaron para cubrir picos de demanda. “Este hecho se debió a que las centrales de carbón, incluido derechos de emisión, produjeron de forma más barata que las de gas de ciclo combinado”, apostilla.

Asimismo, el responsable de Ecologistas en Acción destaca el “peculiar” sistema eléctrico en España, que “prioriza producir electricidad lo más barata posible y con los mayores beneficios económicos posibles para sus productores, con independencia de las consideraciones ambientales, que son muy subalternas.” Así, por ejemplo, un dato que según Martínez poca gente conoce es que España, a pesar de ser un país muy dependiente de materias primas energéticas, es exportadora de electricidad, ya que “produce más de lo que necesita y la vende a Marruecos, Andorra y Portugal”.

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