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Científicos de EE.UU. usan imágenes de satélite y sensores para detectar desechos marinos

Redes y bolsas de plástico representan una gran amenaza para la vida marina, pues se enredan en animales y corales

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  • Fecha de publicación: lunes 27 octubre de 2003

Estos investigadores, con la ayuda de la agencia espacial estadounidense (NASA), realizaron el proyecto durante el pasado verano en la costa oeste de Estados Unidos, recorriendo el Pacífico desde Oregón hasta Alaska, para lo que se valieron de imágenes de satélite y modelos de circulación oceánica con el fin de indicar, con toda precisión, las áreas potenciales donde podía ser más probable que se acumularan estas basuras. Posteriormente, sobrevolaron estas zonas con una avioneta bimotor equipada con un paquete instrumental desarrollado por el Laboratorio de Tecnología Medioambiental para la inspección oceánica de la NOAA.

Los sensores de imagen, tanto visibles como térmicos, los radiómetros de la temperatura de la superficie oceánica y del color del mar se unieron a través de un software para detectar objetos flotantes tanto en la superficie como bajo ella. “Esto realmente nos ha ayudado a delimitar nuestra búsqueda; suerte que no hemos tenido que escanear todo el Pacífico”, dice James Churnside, investigador jefe de este proyecto.

Redes peligrosas

Las imágenes tomadas por el equipo de investigadores dieron muestra de la cantidad de residuos que pueden encontrarse en nuestros océanos, la mayoría procedentes de las pesquerías industriales, la industria maderera y de vertederos. Redes y bolsas de plástico representan una gran amenaza para la vida marina, pues se enredan en animales y también en los arrecifes de coral.

A lo largo de la costa de Alaska, la mayor amenaza es el abandono de redes de pesca que se sumergen en el océano y atrapan todo lo que encuentran a su paso. “Muchas de estas redes están elaboradas con materiales traslúcidos y sintéticos, por lo que se sumergen lentamente y además son muy difíciles de distinguir por los animales”, explica Churnside. “Las redes se encuentran aproximadamente entre los 7 y 15 metros de profundidad. En su viaje a la deriva atrapan aves acuáticas, tortugas, focas y otros animales ya de por sí en peligro”, añade.

En el futuro, los investigadores esperan estudiar la zona de convergencia del Pacífico Norte subtropical, un área al norte de las islas Hawai. Muchos de los arrecifes de coral en América del Norte están alrededor de este archipiélago. “Si podemos detectar los desechos, especialmente las redes que van a la deriva por los océanos, podemos quitarlas antes de que dañen los arrecifes”, asegura Churnside, lo que por otra parte es una empresa arriesgada, pues hay que sumergirse y cortarlas a mano con mucho cuidado para no dañar el coral.

“Este experimento demuestra que es posible usar modelos y satélites para anticipar en qué áreas se van a acumular estos residuos, lo que permite estar preparado para extraerlos lo más rápidamente posible del mar”, concluye el investigador norteamericano.

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