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Efectos inesperados en el comportamiento animal

Conocer sus consecuencias es clave para la conservación y reintroducción de las especies

Img castor Imagen: dria peterson

Hay comportamientos animales anómalos, curiosos o que rayan en lo extraordinario. Pueden estar causados por la influencia humana o no. De cualquier forma, son comportamientos que la comunidad científica estudia por las repercusiones que pueden tener en la conservación de la biodiversidad.

Efectos inesperados

/imgs/2008/12/ballena01.jpgSi la conservación de las especies pasa por conocer adecuadamente las condiciones en las que debe ser reintroducida, ¿cómo evitar todos los elementos que ponen en peligro la supervivencia de los animales? En el caso mariposa azul Alcon, se sabe que la destrucción de su hábitat la ha puesto al borde de la amenaza. Pero hay otros elementos que, sin ser destructores directos del hábitat, alteran el comportamiento de los animales y los ponen en peligro.

Ese es el caso de los sonares y las ballenas. Hace tiempo se habla del peligro que, se cree, supone esta tecnología para los cetáceos, que acaban varando en las costas. Una hipótesis es que el sonido del sonar es muy parecido a las llamadas de alerta que emiten las ballenas ante la presencia de un predador. Este año se ha conocido un informe del Ministerio de Defensa británico, revelado por la revista Nature, según el cual niveles bajos de sonar, en principio inofensivos, también afectan a estos animales. El Ministerio ha documentado que en zonas donde se han hecho ejercicios militares con sonar a niveles bajos, las ballenas interrumpen sus vocalizaciones y dejan de sumergirse para buscar comida. Se cree que a estos cambios de comportamiento podrían sucederles más cambios a otros niveles, de forma que los animales no sólo dejarían de buscar comida sino que dejarían de alimentarse hasta, incluso, morir, dependiendo del efecto inicial del sonar sobre las ballenas.

Cada vez más estudios muestran que el sonar afecta al comportamiento de estos animales aunque no siempre sea posible afirmar cómo los cambios que provoca pueden equivaler a un daño obvio. Y la hipótesis más generalizada es que lo confunden con una llamada de alerta. Por eso, para algunos expertos, la solución pasaría por sustituir el sonido del sonar (una vez que se sepa de forma fehaciente qué sonido no les afectaría) o por alejar los sonares de las ballenas.

Otro ejemplo es el de los insectos y la contaminación lumínica. Muchos insectos tienen vida nocturna y se orientan por la luz ambiental, proveniente en gran parte de la luna. Pero esta orientación se ve truncada por la luz artificial, en función de su potencia y, sobre todo, de su espectro. El insecto se dirige hacia la luz y queda retenido: de ahí la imagen, familiar para muchos, de los insectos revoloteando alrededor de una bombilla y literalmente atrapados por la luz que les atrae.

En la Universidad de Valencia han presentado este año un sistema para medir los efectos de la contaminación lumínica nocturna en los insectos, que se basa en el análisis informático de imágenes y combina la captación de insectos alrededor de luces artificiales con su posterior análisis fotográfico. Estos expertos explican que las lámparas que más influyen son las de luz más blanca o las que emiten una pequeña cantidad de rayos ultravioleta, como las lámparas de vapor de mercurio que se han usado durante años para iluminar calles, parques o autopistas, ya que tienen una vida útil muy larga.

Joaquín Baixeras, profesor de Zoología de la Universidad de Valencia, explica que “hasta ahora, en cualquier parte del mundo, no teníamos capacidad para cuantificar los efectos de la luz sobre los insectos”. Ahora se tiene y quizá pueda ayudar a evaluar los efectos. “Se sabe que en zonas periurbanas la población de muchos insectos ha descendido. Pero también se conoce que las plantas están viendo afectando sus foto- periodos por la contaminación lumínica nocturna”, añade Baixeras. Entre los insectos perjudicados en España se encuentra Graellsia isabelae, una de las más bellas mariposas nocturnas de Europa, una especie protegida atraída por las lámparas de vapor de mercurio.

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