El foto-trampeo y el análisis genético de excrementos han sido claves para determinar la presencia del lince en Castilla La Mancha

Las autoridades destacan que el Plan de Recuperación de 2003 ha permitido conservar el hábitat de esta especie
Por mediatrader 12 de noviembre de 2007

La presencia estable de lince ibérico (linx pardina) en Castilla-La Mancha ha podido ser demostrada gracias al foto-trampeo y el análisis genético de excrementos. Un informe de la Consejería de Medio Ambiente y Desarrollo Rural sobre la presencia del felino más amenazado del mundo en esta región revela los esfuerzos constantes realizados desde 2003 para detectar su permanencia en este territorio.

La amplificación del ADN de las células de las paredes intestinales que arrastra el excremento a su paso por el tubo digestivo y la localización de secuencias genéticas son los fundamentos del análisis genético de excrementos. Desde el año 2003 la Junta de Comunidades, en colaboración con el Museo Nacional de Ciencias Naturales, ha recogido 497 muestras de excrementos, de las cuales, dieciocho fueron identificadas como lince.

La técnica del foto-trampeo, que consiste en la captura fotográfica de animales mediante cámaras-trampa automáticas que aportan pruebas irrefutables de la presencia de lince en un determinado lugar, ha permitido intensificar las labores de búsqueda y seguimiento de la especie. Esta técnica permite determinar la edad, el sexo, confirmar la reproducción, recoger datos acerca de la condición física de los ejemplares e, incluso, individualizar e identificar a cada individuo, apunta el informe. En Castilla-La Mancha existen más de sesenta cámaras repartidas en distintos puntos, aunque en los próximos meses el número de instalaciones irá en aumento.

Las autoridades de Castilla-La Mancha han considerado básico en el proceso de recuperación del lince ibérico el Plan de Recuperación aprobado en 2003, que ha permitido conservar el hábitat de esta especie con condiciones favorables para garantizar su estancia. El plan ha permitido también aumentar la disponibilidad del alimento básico para el lince ibérico, el conejo, y eliminar las molestias a la especie en las posibles áreas de reproducción.

Otro trabajo fundamental estos años ha sido el acuerdo con los propietarios de fincas privadas, sociedades de cazadores y gestores de cotos de caza y ONG para consensuar con los propietarios condiciones de tranquilidad y actuaciones encaminadas a la mejora del hábitat y el fomento de poblaciones de conejo de monte.