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El Gobierno aprueba la expropiación de los terrenos en Palomares con restos radiactivos

Las obras y plantaciones que se han producido en la zona durante los dos últimos años podrían producir el afloramiento de la contaminación

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  • Fecha de publicación: sábado 18 diciembre de 2004
El Gobierno aprobó ayer un plan de investigación para vigilar y recuperar la zona afectada por las bombas nucleares que cayeron hace 38 años en Palomares (Almería), así como la expropiación "urgente" de 67.500 metros cuadrados de las fincas con restos radiactivos.

El plan de actuación, elaborado por el Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT), tiene el objetivo de garantizar la normalidad radiológica en un área, donde se ha producido una reactivación urbanística a lo largo de los últimos dos años, con el consiguiente movimiento de tierras. Durante muchos años, explica el Gobierno, "a la vista de los resultados de la vigilancia radiológica, y dada la escasa actividad agrícola y urbanística", no se consideró necesario adoptar medidas adicionales a las incluidas en los programas de vigilancia. Sin embargo, en los últimos dos años han comenzado a producirse obras y plantaciones que "llevarán aparejados" movimientos de tierras susceptibles de provocar el afloramiento de la contaminación.

Para afrontar esta situación, el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) definió los criterios para limitar los usos de los terrenos afectados, dados los indicios de radiación en profundidad, y afrontar su "plena y definitiva recuperación". El CIEMAT ya había alertado de que los restos de plutonio existentes en zonas próximas al lugar donde cayeron las bombas se estaban desintegrando y transformando en americio.

El 17 de enero de hace 38 años, un B-52 con cuatro bombas nucleares de 1,5 megatones a bordo y un avión cisterna de la base de Morón (Cádiz) colisionaron en vuelo sobre Palomares. Tres de las bombas fueron localizadas poco más tarde en tierra y la cuarta cayó al mar. La flota norteamericana la buscó infructuosamente. Finalmente, un mes después de que el entonces ministro de Información y Turismo, Manuel Fraga, se bañara en la playa de Palomares junto al embajador de Estados Unidos, Angier Biddle Duke, para despejar sospechas sobre la contaminación radiactiva de la costa, fue sacada del mar el 7 de abril por un pescador de Águilas (Murcia).

Ese proyectil fue uno de los dos que se encontraron intactos; los otros dos sufrieron daños al fallarles el paracaídas y liberaron carga (plutonio, uranio y americio, fundamentalmente). Durante los días posteriores al accidente se retiraron mil metros cúbicos de tierra que fueron enviados a Estados Unidos, pero la población no adoptó ningún tipo de protección.

El CSN elaboró en 1985 un informe en el que señalaba que la incidencia de muertes por cáncer o leucemia en la localidad no era alarmante, ya que la media estaba por debajo del promedio nacional. A pesar de ello, en los análisis efectuados entre los vecinos desde 1988 a 1994 se han hallado restos de plutonio en 29 personas y de americio en otras seis.

Con la expropiación, insistió el presidente del CIEMAT, Juan Antonio Rubio, no se trata de resolver un problema que "no existe", sino de "prevenirlo". Tanto los posibles efectos de la radiación sobre la población como respecto a la producción agrícola, subrayó, se controlan "desde hace tiempo".

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