El MARM marca las pautas para asegurar la conservación de la almeja de río

Se plantea conseguir núcleos poblacionales viables a largo plazo desde el punto de vista demográfico y genético
Por mediatrader 25 de agosto de 2010

El Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino (MARM) ha editado un manual que recoge las líneas básicas de actuación y las medidas que deben adoptarse para asegurar, a largo plazo, la conservación de la almeja de río en España y de su hábitat. Esta especie, un molusco bivalvo de agua dulce y de gran tamaño, está incluida en la categoría de «En peligro de Extinción» en el Catálogo Español de Especies Amenazadas.

El riesgo de extinción de la Margaritifera auricularia hace necesario «promover las acciones de conservación necesarias para conseguir disminuir significativamente la elevada probabilidad actual de extinción, detener e invertir el proceso de regresión de la especie y controlar sus amenazas», señaló el MARM.

Para ello, la «Estrategia para la conservación de la almeja de río en España» establece que se deben conseguir núcleos poblacionales viables a largo plazo desde el punto de vista demográfico y genético, para lo cual se tienen que corregir los desequilibrios en la estructura de edades, incrementar el número de ejemplares y favorecer la colonización de los territorios considerados como hábitat potencial de la especie.

En el manual se recoge que la población en el Canal Imperial de Aragón es muy significativa, hasta el momento se han encontrado y etiquetado más de 2.600 individuos. En el Canal de Tauste hay 74 individuos localizados y en el río Ebro 40 individuos que también son individualizados. La población del Bajo Ebro en Cataluña es igualmente importante y en Navarra se han encontrado ejemplares en el Canal Imperial y el Canal de Tauste.

Las acciones de conservación que se proponen en la Estrategia tienen como finalidad garantizar la supervivencia de las poblaciones, identificar los requerimientos ambientales necesarios para el desarrollo larvario y juvenil, mejorar la calidad biológica y fisioquímica de las aguas, definir las líneas básicas de los programas de cría en cautividad, así como fomentar estudios de prospección y muestreos en todas las cuencas ibéricas en las que se tiene constancia de la presencia histórica de la especie.