El Nobel de Química Mario Molina pide un canon por la emisión de CO2

Apuesta por el uso de energías renovables para reducir el impacto del cambio climático
Por mediatrader 24 de abril de 2007

El premio Nobel de Química 1995 por sus investigaciones sobre el calentamiento global, Mario Molina, demandó ayer en Bilbao un acuerdo internacional que fije un canon por la emisión de CO2 como instrumento para frenar el cambio climático y potenciar el uso de energías renovables.

Molina inauguró la Conferencia Internacional sobre Cambio Climático que reunió a 500 expertos mundiales en el Palacio Euskalduna. Durante su exposición advirtió de que la humanidad ha entrado en el antropoceno o era geológica en la que la actividad del hombre preside el orden terrestre y decide con su actuación los cambios y las extinciones de especies.

No tomar ninguna medida podría tener un coste 20 o 30 veces superior, según este experto

El co-descubridor del agujero en la capa de ozono apostó por un «cambio profundo» sustentado en el uso de energías renovables «más eficientes» y a través de un proyecto «económicamente viable» que garantice «un nivel de vida muy adecuado y un aumento gradual del desarrollo económico». Para ello considera indispensable un acuerdo internacional que, partiendo del Protocolo de Kioto y con la incorporación de Australia y Estados Unidos, «tenga como equivalente un costo en la emisión de gases de efecto invernadero».

Impactos en la salud

El Nobel mexicano alertó de que el calentamiento del planeta provocará «impactos potenciales» en la salud humana y se incrementará «la mortalidad relacionada con el clima», a la vez que surgirán enfermedades infecciosas y respiratorias. Los daños alcanzarán también a la agricultura con la reducción de la superficie cultivable y, de forma directa, a la alimentación humana.

Asimismo cifró en un 90% las posibilidades de que la temperatura aumente cuatro o cinco grados para finales del siglo XXI, si no se frena la contaminación.

Para corregir la situación, Molina aboga por mejorar la eficiencia energética, la sustitución del carbón, el almacenamiento de CO2, los biocombustibles, la fisión nuclear y la energía eólica que, dijo, deberían de aplicarse «de forma simultánea» porque «ninguna medida por sí sola es suficiente», ya que, según este experto, «la atmósfera de la Tierra es una capa tan frágil y delgada como la piel de una manzana».

La puesta en marcha de este plan requeriría, según dijo, una inversión similar al 1% de la producción mundial. Mucho dinero. «Pero el coste de no hacerlo puede ser 20 o 30 veces superior», advirtió.

Deshielo y sequía

«No importa dónde se libera un gas contaminante porque afectará a todo el planeta», explicó el Molina, que preside un centro de investigaciones medioambientales en México y es profesor también de la Universidad de San Diego, en California. El científico explicó, en lo que llamó «el pulso del planeta», que un gas emitido en cualquier punto de Europa tarda aproximadamente un mes y medio en extenderse por todo el hemisferio Norte y que en un año ha envuelto el planeta. «Habida cuenta de que su permanencia en la atmósfera se calcula en un siglo, puede decirse que el punto de emisión es indiferente. El cambio -enfatizó- es global».

En una conferencia directa, intensa, clara y al alcance del más profano en la materia, Molina fue desgranando una por una algunas de las consecuencias del calentamiento global que ya están aquí. «El Ártico se está derritiendo, al igual que numerosos glaciares. Han comenzado a aumentar las enfermedades. Las tasas de inundaciones e incendios forestales en los últimos 50 años se han disparado y hay cuestiones, como la sequía, que suponen ya un auténtico problema». Otro dato más: en 1970, un 15% del suelo del planeta estaba considerado como «tierra muy seca». Ese porcentaje, en 2002, alcanzaba ya el 30% de la superficie terrestre.

El actual consumo de recursos energéticos es además, insostenible. Según dijo el experto mexicano, si China utilizase el mismo modelo económico que Estados Unidos, los recursos naturales serían insuficientes.