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El PNUMA señala que las madereras han talado 200 millones de hectáreas de bosques naturales en el mundo entre 1980 y 1995

El organismo internacional exige a las administraciones que desarrollen las políticas adecuadas para preservar el medioambiente

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: miércoles 3 agosto de 2005
Los datos del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) indican que la industria maderera ha acabado con 200 millones de hectáreas de bosques en el mundo en el periodo comprendido entre 1980 y 1995. En la actualidad sólo subsiste el 22% de los bosques que poblaban la Tierra y de ese porcentaje, el 32% lo hace en malas condiciones.

En la actualidad, América Latina es el continente que sufre los efectos más significativos de la deforestación. En esta zona anualmente se tala una superficie de terreno equivalente a la extensión de Bélgica.

Concretamente, Argentina ha sufrido los efectos de la creciente deforestación. Según datos del primer Inventario Forestal de Bosques Nativos en el país andino sólo quedan 32 millones de hectáreas de bosques naturales, de los 105 millones de hectáreas que poseía hace 90 años.

Por ejemplo, en la provincia de Córdoba cerca del 87% de los bosques han sido talados, lo que ha llevado a que el Gobierno de la región haya paralizado las explotaciones forestales, medida que también han tomado gobiernos regionales como el de Santiago del Estero y Santa Fe.

Por el contrario, el Gobierno argentino de Tucumán, que solamente en la década entre 1973 y 1983 sufrió la tala de unas 185.000 hectáreas, no ha puesto en práctica ninguna medida para reforestar los territorios afectados. La provincia argentina ha perdido el 60% de sus bosques, de los que sólo quedan 800.000 hectáreas que además están seriamente amenazadas por los procesos de urbanización.

El PNUMA ha alertado de la gravedad de estas acciones, señalando que las talas masivas de árboles repercuten en la economía de modo indirecto, ya que los gobiernos se ven obligados a financiar, con impuestos, obras de infraestructura para evitar inundaciones que no ocurrirían si hubiera zonas forestales.

La tala también pone en peligro la fauna de las regiones afectadas y muchas especies que habitaban en ellos no pueden reubicarse y terminan por morir.

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