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El proceso de alimentación genera unas dos toneladas de CO2 por persona y año

Un estudio confirma la contribución de los excrementos humanos a la contaminación de las aguas

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: jueves 4 noviembre de 2010
El proceso que abarca desde la producción de alimentos hasta que el cuerpo humano los excreta conlleva unas emisiones de unas dos toneladas equivalentes de dióxido de carbono por persona y año, más de un 20% de todas las emisiones anuales. Así lo refleja un estudio de la Universidad de Almería (UAL), que confirma por primera vez la contribución de los excrementos humanos a la contaminación de las aguas, sobre todo, por el aporte de nitrógeno y fósforo.

El trabajo analiza la relación de la cadena de producción y consumo de alimentos con el calentamiento global y la acidificación y eutrofización (exceso de nutrientes) del medio. Para ello, se toma como referencia la cantidad que consumió una persona en España en 2005 (881 kilogramos). En el cómputo se incluyó la producción agrícola y ganadera, la pesca, el procesamiento industrial de los alimentos, su venta y distribución, la preparación y cocinado en casa, el tratamiento de los residuos sólidos (restos de comida y envases), así como la excreción humana.

Los investigadores estimaron el impacto ambiental de la dieta española y valoraron, por primera vez en un estudio científico, el papel que juegan los excrementos humanos. "La alimentación en España genera unas emisiones de unas dos toneladas de dióxido de carbono por persona y año (más de un 20% de las emisiones totales por persona y año), y un consumo de energía primaria de 20 gigajulios", explicó Iván Muñoz, autor principal del trabajo e investigador de la UAL.

El mayor impacto ambiental lo origina la producción de alimentos de origen animal, como carne y lácteos. La agricultura, ganadería, pesca e industria alimentaria son la mayor fuente de contaminación de las aguas y de dióxido de carbono, pero en ambos casos le siguen los efectos de la excreción de las personas. "La contribución de la excreción humana a la contaminación de las aguas es importante por su aporte de materia orgánica y nutrientes como el nitrógeno y el fósforo, lo que contribuye al crecimiento de algas, la reducción del nivel de oxígeno disuelto en el agua, los malos olores y otros problemas asociados a la eutrofización", apuntó Muñoz. No obstante, estos efectos se minimizan gracias a la depuración que se realiza antes de verter las aguas a los ríos o en la costa, puntualizó.

El investigador indicó que devolver estos residuos al medio ambiente no es malo en sí, ya que son nutrientes, del mismo modo que el estiércol se vuelve a aplicar como abono en agricultura. "El problema es que en muchos casos nuestros ríos tienen poco caudal y les cuesta asimilar las cantidades de residuos, no sólo procedentes de los excrementos, sino también de otras fuentes como los plaguicidas y fertilizantes de la agricultura y los contaminantes de la industria", señaló Muñoz.

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