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El ruido en los océanos se ha multiplicado por diez en los últimos 40 años

Los grandes petroleros están entre los principales causantes de ruido en los mares

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: lunes 21 agosto de 2006
Más de la mitad de las ballenas que acaban varadas en las playas lo hacen por motivos desconocidos y hasta los años 90 no se había considerado una posibilidad que los estudios científicos estimaran cada vez más probable: el ruido.

Un estudio publicado en el número de agosto de la revista de la Sociedad Acústica de América revela que desde los años 60 el ruido registrado en los mares de la Tierra se ha multiplicado por diez con consecuencias aún desconocidas para la vida marina.

Los autores del proyecto, investigadores del Instituto Scripps de Oceanografía de la Universidad de California en San Diego, utilizaron datos desclasificados recogidos entre 1964 y 1965 por la Marina de EE.UU. y los compararon con los análisis acústicos realizados en la misma área de 2003 a 2004. Los resultados muestran que los niveles medios de ruido se incrementaron entre 10 y 12 decibelios en 40 años.

La contaminación acústica podría ser la causa del varamiento de numerosas ballenas

Según John Hildebrand, uno de los autores del estudio, "este aumento se debe a varios factores que se suman: el incremento del transporte marítimo global, el aumento en el número de embarcaciones que surcan los mares -se ha multiplicado por dos en cuatro décadas- y la mayor potencia de estos barcos".

Según datos de la marina británica, un gran petrolero de 270 metros de eslora produce a su paso unos 200 decibelios, y un simple bote de pesca alcanza los 150 decibelios.

Casi todas las ballenas y muchas otras especies marinas dependen del sonido para cazar, escapar de sus depredadores, encontrar pareja o relacionarse con sus propias crías. Además, a través del agua, el sonido puede viajar mayores distancias y mantener su intensidad de un modo imposible en el aire, con lo que sus efectos se agravan.

Desaladoras

Mientras, en Ibiza, el grupo municipal progresista de San Antonio ha reclamado la Conserjería balear de Medio Ambiente que adopte las medidas correctoras necesarias para acabar con el excesivo ruido y las vibraciones que provoca la desaladora ubicada en Cala Gració. Según puso de manifiesto la portavoz del grupo, Laura Carrascosa, la instalación, tanto en su interior como en el exterior, superaba en el momento de hacer la medición los decibelios permitidos.

Entre las observaciones del técnico municipal autor del informe se decía que "se deben incorporar y definir claramente todas aquellas medidas correctoras que se consideren necesarias para contrarrestar los impactos negativos sobre el entorno", añadió.

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