Saltar el menú de navegación e ir al contenido

EROSKI CONSUMER, el diario del consumidor

Buscador

logotipo de fundación

Canales de EROSKI CONSUMER


Estás en la siguiente localización: Portada > Medio ambiente > Energía y ciencia

Energía solar en España

El potencial solar de España es el más alto de Europa debido a su privilegiada situación y climatología

La energía solar ofrece muchas aplicaciones y ventajas respecto a la energía convencional, ya que se trata de una fuente energética gratuita, limpia e inagotable. Sin embargo, su desarrollo está aún muy limitado en España, a pesar de ser el país europeo con mayor radiación solar. Algunas de las causas de la escasa implantación de este tipo de energía son la falta de concienciación ecológica y la necesidad de realizar una inversión inicial alta que no todo el mundo está dispuesto a asumir. No obstante, durante los últimos años los costes se han abaratado de manera importante y, además, las instalaciones solares cuentan con importantes ayudas y subvenciones por parte de las instituciones para intentar fomentar su consumo.

¿Para qué se puede usar la energía solar?

La demanda de energía aumenta cada año en nuestra sociedad, a pesar de que los recursos energéticos son limitados. De ahí la importancia de potenciar energías renovables como la solar, que permite diferentes usos:

  • Energía solar fotovoltaica: la energía solar se transforma en electricidad a través de paneles solares fotovoltaicos. Se usa tanto en sistemas aislados como conectados a la red eléctrica.
  • Energía solar térmica: se capta la energía del sol para conseguir agua caliente y calefacción por medio de colectores solares.
  • Aprovechamiento pasivo del sol: la simple orientación de la vivienda y su forma constructiva permiten obtener ganancias solares sin necesidad de ningún elemento técnico.

La energía solar fotovoltaica permite generar energía eléctrica gracias a unas placas solares sobre las que incide la radiación solar. Según explican desde el IDAE, una instalación fotovoltaica está compuesta “por un generador fotovoltaico y un sistema de acumulación de energía en las instalaciones aisladas, acumulándose la electricidad generada en corriente continua”.

Hasta hace pocos años este tipo de energía se utilizaba aislada de la red eléctrica, señala Yago Torre-Enciso, técnico de la Unidad de Renovables del Ente Vasco de Energía (EVE). “Es una opción cara, y antes aún lo era más. Por eso sólo se contemplaba cuando no había otras posibilidades. Por ejemplo en refugios de montaña o lugares aislados de la red eléctrica donde llevar cables con postes resultaba muy costoso, además de tener un gran impacto medioambiental”.

En los lugares aislados, la energía eléctrica que producen las placas fotovoltaicas se acumula en baterías, algo imprescindible debido a que la producción y la necesidad de consumo no son simultáneas. De esta forma las baterías garantizan una autonomía de 4 o 5 días y aseguran el suministro hasta en las peores condiciones climáticas.

Durante los últimos años las instituciones han apostado por extender la solar fotovoltaica también a viviendas o edificios conectados a la red eléctrica. En opinión del técnico del EVE Yago Torre-Enciso, era la única forma de conseguir abaratar el alto coste. “Antes se utilizaba poco porque era cara y era cara porque se usaba poco. Gracias a la normativa legal que facilita y favorece su instalación en lugares donde hay red convencional en la puerta de casa, se está consiguiendo generalizar su uso”, explica.

En los sistemas conectados a la red eléctrica, la energía eléctrica que se produce a través de las placas solares se vende directamente a la compañía eléctrica, y no sólo los excedentes, sino toda la energía producida, de tal forma que no se auto consume, pero sí se aporta al sistema general energía eléctrica producida de forma limpia. “La compañía está obligada a comprar esa energía a un precio muy alto, hasta 0,41 euros/kwh, mientras que la que nosotros compramos se paga a un precio inferior, 0,09 euros por cada kwh que se consume. Por esa razón si yo pongo en el tejado o el terreno de la casa una instalación conectada a red para vender energía, no vendo sólo lo que sobra, sino todo lo que se produce porque pagan mucho, y después compro lo que necesito a un precio más barato”, explica Torre-Enciso.

La energía solar térmica aprovecha el sol para producir agua caliente sanitaria, calefacción, climatización de piscinas o sistemas de refrigeración solar, aunque el uso más extendido es el primero. Para lograr este tipo de energía es necesario un sistema de colectores solares, que captan la radiación solar, tal y como explican desde el Ente Vasco de Energía. “Constan de una caja negra hermética con superficie de cristal que se calienta al incidir en ella la radiación solar y que, a su vez, calienta el líquido que circula por las tuberías situadas en su interior. El agua calentada se almacena en un depósito para asegurar el abastecimiento cuando se produzca la demanda”.

Esta tecnología, que es más cara que la fotovoltaica, presenta algún inconveniente a la hora de conseguir calefacción en días con climatología adversa. El técnico del EVE comenta que en zonas con poco sol como el País Vasco es complicado conseguir calefacción “porque siempre se necesita en invierno cuando hace mal tiempo. Si hace mucho frío pero el día está despejado no hay problema, pero en general eso sólo se consigue unos pocos días, y harían falta muchas más placas en el tejado para que funcionara”.

Paginación dentro de este contenido


Te puede interesar:

Infografías | Fotografías | Investigaciones