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Fertilizantes y contaminantes, un círculo vicioso

La contaminación acumulada en el suelo amenaza la agricultura sostenible

Estudios recientes muestran que la contaminación acumulada en el suelo reduce la producción agrícola y amenaza la agricultura sostenible. La consecuencia es una mayor dependencia de los abonos nitrogenados y un mayor riesgo de contaminación de las aguas por nitratos.

La agricultura sostenible, en jaque

Este efecto de los contaminantes es doblemente negativo. Por un lado, porque disminuye la productividad del cultivo. Por otro lado, porque afecta a las leguminosas, que son una de las mejores bazas que tiene la agricultura para controlar el uso de fertilizantes.

/imgs/2008/04/cultivos02.jpgLas leguminosas (como la alfalfa, las judías o el trébol) tienen la capacidad de fijar el nitrógeno del aire gracias a unas bacterias que se hallan en sus raíces. La simbiosis entre bacterias y planta permite a la planta alimentarse del nitrógeno que hay en el aire y, de paso, renovar las reservas de nitrógeno en la tierra, de forma que puede ser aprovechado por otras plantas. De hecho, el cultivo de leguminosas alternado con otros cultivos es una de las prácticas agrícolas ecológicas recomendadas para aumentar la fertilidad del suelo sin necesidad o con muy poco abono.

Lo que muestra el estudio de los estadounidenses es que los contaminantes merman el crecimiento de las plantas porque impiden esa capacidad de capturar el nitrógeno. Es una muy mala noticia porque augura que será difícil reducir la dependencia de los abonos nitrogenados. Además, en países en desarrollo, donde los fertilizantes resultan muy caros para el agricultor, el cultivo rotatorio de leguminosas es una forma económica de mantener la fertilidad del suelo. En esa línea, John McLachlan, del Centro Tulane para la Investigación Bioambiental (EE.UU.), avanzaba en declaraciones a la revista Environmental Health Perpectives los resultados de sus experimentos aún sin publicar. Y lo que han visto ellos también es que los pesticidas afectan al proceso de fijación de nitrógeno de un centenar de plantas leguminosas tropicales y subtropicales. Muchas de estas especies son árboles y arbustos, como la teca o el palisandro, que mejoran los suelos tropicales bajos en nutrientes. Los agricultores de estas regiones más pobres “no pueden permitirse perder estos fertilizantes naturales”, afirmaba el investigador. A largo plazo, la consecuencia no es sólo una menor productividad, sino una mayor dependencia de los abonos nitrogenados y la prolongación de un modelo agrícola que resulta insostenible.

Los contaminantes merman el crecimiento de las plantas porque impiden esa capacidad de capturar el nitrógenoUno de los principales obstáculos para evitar el uso excesivo de fertilizantes nitrogenados es la desconexión que existe entre agricultores y Administración, según afirman expertos consultados. Se sabe la cantidad de abono nitrogenado que se deben usar para no sobrepasar el limite, se elaboran folletos de información que se envían a los agricultores pero “no hay un seguimiento para comprobar que eso se cumple”, dice Mercedes Arauzo, investigadora del Centro de Ciencias Mediambientales de Madrid y miembro de RUENA, una red de investigación sobre el uso eficiente del nitrógeno en agricultura.

La creencia falsa de que cuanto más abono se pone, más aumenta la productividad no hace más que empeorar la situación. Entre las estrategias para evitar el problema, explica Arauzo, destaca la concienciación de los agricultores y una gestión integral de las cuencas para declarar las zonas vulnerables, cuyas aguas superan o están en riesgo de superar la concentración máxima de nitratos permitida.

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