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Huracanes y tornados

España se encuentra fuera del alcance de huracanes, sin embargo puede sufrir las consecuencias de otros fenómenos como tornados y ciclones

Los huracanes que asolaron Estados Unidos el año pasado y los tornados que azotaron Cataluña han contribuido a que aumente la preocupación de todos por la aparición de nuevos fenómenos. ¿Cómo se producen? ¿Se pueden prever? Los meteorólogos cuentan con herramientas científicas de predicción y seguimiento bastante precisas según el tipo de desastre, aunque se muestran perplejos ante la intensidad e incremento de estos fenómenos, que podrían ser consecuencia del cambio climático. España, al estar ubicada lejos de los trópicos, se encuentra fuera del alcance de un huracán, aunque sí sufre la consecuencia de fenómenos naturales adversos como tornados, o incluso la fuerza de fenómenos más inauditos en nuestro país, como el ‘Vince’, un ciclón de latitudes medias.

¿Cómo se nombra a los huracanes?

La palabra “huracán” deriva del dios “Hurakan”, quien, según los mayas, creó la Tierra tras esparcir su aliento en las caóticas aguas del inicio del Universo. Asimismo, se le llama Ciclón si se forma en la Bahía de Bengala y en el océano Índico norte; Tifón, si se forma en el oeste del océano Índico (Japón, Corea, China…); Willy-Willy en Australia; o Baguío en Filipinas.


Desde 1953, la Organización Meteorológica Mundial (OMM) denomina a los huracanes y otros fenómenos tormentosos destacables siguiendo una lista de veintiún nombres ordenados alfabéticamente, que utiliza según son detectados. Se trata de nombres sencillos en inglés, español o francés que empiezan por una letra del abecedario internacional, salvo algunas letras como Q, U, X, Y, Z. Puede ocurrir que en algunas regiones el nombre del fenómeno sea elegido por los servicios meteorológicos nacionales o regionales que hacen los pronósticos, aunque lo general es que la designación esté en manos de la OMM. Para los fenómenos meteorológicos de la Cuenca Atlántica existen seis listas de nombres diferentes y cada una de ellas se aplica durante un año, de forma que en el séptimo año se vuelve a la primera de ellas. Durante 2005, ante el elevado número de huracanes y tormentas tropicales registrados, los científicos se están quedado sin nombres para designarlos, por lo que probablemente tengan que recurrir por primera vez a los nombres de las letras griegas.

Los nombres se respetan siempre, a excepción de fenómenos meteorológicos especialmente devastadores, ya que en estos casos los países afectados pueden pedir que el nombre sea retirado de la lista y sustituido por otro que comience con la misma letra. Con esta medida se pretende evitar confusiones históricas o legales, como reclamaciones, seguros o ayudas públicas. Así, se han retirado nombres como Hugo, Andrew, Roxanne, Mitch, Allison, Audrey o Luis, por lo que ninguno de esos nombres podrá volver a ser utilizado hasta que pasen, al menos, 10 años.

El sistema actual utilizado por la OMM recoge la siguiente lista de nombres:

2004 2005 2006 2007 2008 2009
Alex Arlene Alberto Andrea Arthur Ana
Bonnie Bret Beryl Barry Bertha Bill
Charley Cindy Chris Chantal Cristobal Claudette
Danielle Dennis Debby Dean Dolly Danny
Earl Emily Ernesto Erin Edouard Erika
Frances Franklin Florence Felix Fay Fred
Gaston Gert Gordon Gabrielle Gustav Grace
Hermine Harvey Helene Humberto Hanna Henri
Ivan Irene Isaac Ingrid Iko Ina
Jeanne Jose Joyce Jerry Josephine Joaquin
Karl Katrina Kirk Karen Kyle Kate
Lisa Lee Leslie Lorenzo Lili Larry
Matthew Maria Michael Melissa Marco Mindy
Nicole Nate Nadine Noel Nana Nicolas
Otto Ophelia Oscar Olga Omar Odette
Paula Philippe Patty Pablo Paloma Peter
Richard Rita Rafael Rebekah Rene Rose
Shary Stan Sandy Sebastien Sally Sam
Tomas Tammy Tony Tanya Teddy Teresa
Virginie Vince Valerie Van Vicky Victor
Walter Wilma William Wendy Wilfred Wanda

Los meteorólogos aseguran que bautizar estos fenómenos naturales ayuda a estudiarlos e identificarlos, y permite que la población tome conciencia más rápidamente de avisos y alertas sobre ellos. Antes de que se utilizaran los nombres propios, en las Antillas era tradicional utilizar el santo del día en que afectaba el huracán. Según la OMM, el meteorólogo australiano Clement Wragge fue el primero en utilizar nombres propios, normalmente políticos que le desagradaban, a principios del siglo pasado. Sobre la utilización de nombres femeninos existen diversas teorías. Algunas afirman que fue a partir de la II Guerra Mundial cuando los estadounidenses empezaron a bautizarlos con los nombres de sus amadas, mientras que otras teorías apuntan a que el tópico sobre el carácter imprevisible y la fuerza de las féminas sirvió de inspiración. Los nombres masculinos no fueron introducidos hasta 1978 por la OMM y el Servicio de Meteorología de Estados Unidos, que elaboraron unas listas utilizadas en la mayoría de zonas ciclónicas, salvo en el Pacífico Noroccidental, donde se designan con nombres de flores, pájaros y comidas. La existencia de estas tablas no significa que los científicos conozcan cuándo van a producirse estos fenómenos o la duración de los mismos, aunque sí existe cierta previsión, ya que se conocen las condiciones propicias para la formación de los huracanes.

Y los tornados, ¿Cómo se forman?

Por su parte, un tornado es un vendaval muy violento caracterizado por una nube giratoria en forma de embudo que se genera por tormentas eléctricas o, en ocasiones, por un huracán, y se produce en una zona muy específica con una duración muy variable. Los tornados son más destructivos cuando tocan tierra Los tornados son más destructivos cuando tocan tierra, y aunque normalmente no permanecen en suelo firme más de 20 minutos, pueden tocar tierra varias veces en diferentes áreas. El radio típico de un tornado es de entre 10 y 20 kilómetros, y los vientos asociados pueden superar los 300 kilómetros por hora, transformando a este fenómeno en el más intenso y de mayor capacidad destructiva a nivel local.

Los tornados siempre se producen en conexión con una fuerte tormenta sobre zonas continentales muy calientes. La lluvia asociada a la tormenta se evapora enfriando localmente la atmósfera y produciendo un contraste de temperatura muy marcado con zonas cercanas en las que no hay precipitación. Esta disparidad de temperaturas se traduce en una diferencia muy marcada de presión en una distancia pequeña, dando lugar a vientos muy intensos.

Un tornado puede ser casi invisible, marcado solamente por los escombros que arrastra. La temporada de tornados generalmente es de marzo a agosto, aunque los tornados pueden presentarse en cualquier época del año y suelen producirse por las tardes y noches Los tornados pueden presentarse en cualquier época del año y suelen producirse por las tardes y noches. Los tornados pueden presentarse en cualquier época del año y suelen producirse por las tardes y noches Aunque los tornados se producen en todo el mundo, y así lo pudieron comprobar en Barcelona en septiembre de este año o en la costa vizcaína el año pasado, en los Estados Unidos se experimentan los tornados más intensos y devastadores. La escala que mide la furia de los tornados es la de de Fujita – Pearson, que cuenta también con 5 niveles de intensidad.

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