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Investigadores españoles desarrollan un método que permite mejorar la conservación forestal

Esta técnica define la escala en la que se debe actuar y las islas de vegetación más importantes para el mantenimiento de la diversidad genética

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: martes 13 octubre de 2009
Un nuevo método desarrollado por investigadores del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y la Universidad de Sevilla permite identificar las unidades de manejo dentro de una determinada área para una mejor conservación forestal. Este método facilitará el desarrollo de medidas para preservar el bosque al definir de modo objetivo la escala en la que se debe actuar y las islas de vegetación más importantes para el mantenimiento de la diversidad genética. El método se publica esta semana en la edición on line de la revista "Proceedings" de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos (PNAS, en sus siglas en inglés).

La investigación se ha llevado a cabo en el valle de Guadalquivir, con un bosque mediterráneo muy fragmentado, en forma de islas de bosque rodeadas de campos de cultivo, una situación muy común hoy día como consecuencia del uso humano del suelo. Los autores han analizado la variedad genética de cuatro especies a lo largo de este paisaje: jara negra (Cistus salvifolius), mirto (Myrtus communis), lentisco (Pistacia lentiscus) y coscoja (Quercus coccifera).

"Una unidad de manejo es la unidad básica de conservación: indica qué porcentaje de bosque hay que preservar para que los procesos ecológicos y la diversidad genética se mantengan en niveles aceptables. Nuestro método proporciona un modo de definir estas unidades de forma objetiva, natural, sin que sean impuestas por el observador, e indica la escala de actuación para la conservación", explica el investigador del CSIC en la Estación Biológica de Doñana (Sevilla) Jordi Bascompte.

Los autores se han servido, además, de la teoría de redes, que analiza la forma en que varios nodos interactúan entre ellos. "Aquí cada isla de vegetación corresponde a un nodo y los links que se establecen entre ellos nos indican la existencia de una similitud genética significativa", apunta Bascompte. En tres de las especies estudiadas se observa un patrón de variabilidad genética espacial común. Cada uno de estos módulos sería una unidad de conservación, señala el investigador del CSIC.

Esta aproximación de red también permite cuantificar la importancia de cada una de las islas de bosque en relación a la conectividad global. La investigación ha encontrado que en tres de las cuatro especies estudiadas existen unas pocas islas que actúan como conectoras entre diferentes módulos y tienen una gran importancia en los procesos de flujo genético. Sin embargo, la identidad de estas islas es diferente según la especie, lo que supone un desafío para las políticas de conservación, concluye el autor.

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