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La crecida del Ebro será menor de lo previsto, pero Aragón mantiene la alerta

El caudal comenzó a descender ayer al mediodía a su paso por Castejón

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: miércoles 4 abril de 2007
La crecida del Ebro no alcanzará los niveles de febrero de 2003, cuando provocó graves inundaciones y que hasta ahora se tenía como referencia. No obstante, las autoridades aragonesas mantienen el operativo de vigilancia y seguridad.

El consejero de Medio Ambiente del Gobierno de Aragón, Alfredo Boné, señaló ayer que las previsiones ahora son "mucho más optimistas", a pesar de lo cual se mantiene el mismo operativo de alerta.

El caudal del río a su paso por Castejón empezó a descender ayer al mediodía, cuando alcanzó un caudal de 2.764 metros cúbicos por segundo, y se situó durante la tarde en 2.630 y 7,17 metros, mientras que en Zaragoza subió desde 1.364 metros cúbicos por segundo y 3,95 metros a los 1.448 metros cúbicos y 4,10 metros de altura, aunque no se espera que supere los 2.500. En un principio se pensó que el río iba a alcanzar un caudal de más de 3.000 metros cúbicos.

La crecida a su paso por Navarra, Aragón y Catalunya ha ido en descenso, aunque de forma muy lenta, a lo largo de la madrugada, a pesar de haber inundado zonas de cultivo aguas arriba de Zaragoza

La ausencia de lluvias durante el martes, la bajada de las temperaturas que ralentiza la velocidad del deshielo en las partes altas y la rotura de algunas motas para laminar las avenidas y que el río baje con menos fuerza harán que el caudal acumulado sea menor, pero también que la punta de la riada se prolongue durante más tiempo.

Boné insistió en transmitir un mensaje de "tranquilidad" a los habitantes de las zonas amenazadas, a quienes pidió que sigan colaborando como hasta ahora. El consejero descartó además que se vayan a realizar desalojos.

No obstante, sí se han retirado los animales de la mayoría de las explotaciones ganaderas de la zona inundable, dijo Boné, quien, por otro lado, rehusó hacer previsiones respecto a la fuerza con que llegará la riada a la Ribera Baja, aguas abajo de Zaragoza.

Pequeñas inundaciones

El caudal del Ebro se mantiene estabilizado en torno a los 1.945 metros cúbicos por segundo a su paso por Tortosa, a la espera de la llegada de las aguas que se han soltado de los embalses de Flix, Riba-roja y Guiamets, según ha informado la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE). Aun así, desde la CHE han asegurado que hasta un valor de 2.500 metros cúbicos por segundo no se puede considerar de riesgo.

Estos tres embalses de la zona de Tarragona tienen grandes reservas de agua, especialmente los de Riba-roja y Flix, que están a más de un 90% de su capacidad.

La Confederación ha estado tomando decisiones sobre la situación de los embalses de Ullívarri (en el río Zadorra) y especialmente en los embalses de Yesa (en el río Aragón) e Itoiz (en el río Iratí), que, por el momento están asimilando las entradas de caudales que se están produciendo, evitando aportar mayores caudales y laminando las avenidas.

También en el tramo del Bajo Ebro, el sistema de embalses Mequinenza-Ribarroja-Flix han recibido orden de iniciar desembalse de hasta 1.800 metros cúbicos por segundo para poder laminar este episodio de avenida, el tercero que se registra en el Eje del Ebro en las dos últimas semanas.

Hasta el momento, en Catalunya, el Ebro solo ha protagonizado pequeñas inundaciones muy localizadas en huertos y pequeños embarcaderos situados en sus márgenes, y en la localidad de Miravet. "Con todo, la noche ha sido muy tranquila y sin ninguna incidencia", han agregado las mismas fuentes.

Perdidas millonarias

Sólo en la localidad navarra de Novillas, se calculan en más de 2.000 las hectáreas de cultivo que estaban arrasadas por las aguas y por los lodos arrastrados por la riada. Es pronto para calcular las pérdidas, pero el alcalde de Novillas afirmaba que no sería nada extraño que fueran de un par de millones de euros, demasiado dinero en un municipio de unos 600 vecinos.

En Pradilla la preocupación no se centraba sólo en cómo han quedado los campos, sino también en el casco urbano. Aquí, también con unos 600 habitantes, sí que se echó la noche con la inquietud de si el agua entraría en el pueblo. En la riada del año 2003 lo hizo y el efecto fue devastador. Varios ancianos del pueblo ya se habían ido marchando, porque habían ido a recogerlos sus hijos residentes en otros puntos, generalmente en Zaragoza.

El concejal Jesús Usán insistía en que el daño en la renta de los habitantes de todos estos municipios ya estaba hecho. "Es un desastre", subrayaba, y cifraba entre 3.000 y 4.000 las hectáreas de cultivo afectadas entre términos municipales tales como Pradilla, Alcalá o Remolinos, por citar algunos. Sumadas a las que estaban ya cubiertas en Novillas, la cifra total rondaría las 6.000 hectáreas.

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