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La industria deberá asumir el coste de recoger y reciclar los aparatos eléctricos y electrónicos

El Pleno del Parlamento Europeo aprobó ayer una directiva de la UE que la obliga a ello

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: jueves 11 abril de 2002
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La industria deberá asumir el coste de la recogida y el reciclaje de los aparatos eléctricos y electrónicos en virtud de una nueva directiva de la Unión Europea aprobada ayer por el Pleno del Parlamento Europeo (PE). Asimismo, la Eurocámara introdujo una serie de enmiendas que refuerzan las exigencias a los fabricantes, como la recogida separada de los residuos y financiación individual de la gestión de estos residuos.

Así, los fabricantes tendrán que hacerse cargo del reciclaje de productos de uso cotidiano, como lavadoras, televisiones, frigoríficos, hornos o cafeteras eléctricas. De este modo, se pretende hacer frente a la basura eléctrica y electrónica que genera la UE, seis millones de toneladas al año, que crecen a un ritmo del 5% anual, incentivando a los productores a fabricar aparatos más ecológicos. La industria calcula el coste de estas medidas en 7.500 millones de euros.

El PE ha exigido además que 30 meses después de la entrada en vigor de la directiva, todos los residuos se recojan por separado y se prohíba a los consumidores tirarlos a la basura doméstica. También exige que se fije como objetivo vinculante una recogida de residuos de 6 kilogramos por hogar y año para el 31 de diciembre de 2005. El Consejo de Ministros de Medio Ambiente de la UE, que está tramitando la propuesta, se pronunció a favor de un objetivo voluntario 4 kilogramos de residuos eléctricos por año.

"Esta es la segunda directiva que impone a un sector industrial el principio de quien contamina, paga, después de la que obliga al reciclado de los coches usados", señaló la portavoz del PP en la comisión de Medio Ambiente del Parlamento Europeo, Cristina García-Orcoyen, quien advirtió que la norma puede suponer para España "romper todo un mercado de reutilización" de productos llamados "consumibles", como cables, accesorios, cartuchos de recambio en fotocopiadoras o impresoras, porque prima el reciclaje sobre la reutilización, menos costosa. En España, explicó, "hay todo un circuito de pymes dedicado a ello y un importante mercado de segunda mano".

En principio, parece difícil que el Consejo de Ministros de la UE acepte todas las exigencias del Parlamento, dada la gran cantidad de enmiendas introducidas, por lo que es probable que se inicie un proceso de "conciliación" entre ambas partes para buscar acuerdos, apuntaron fuentes comunitarias.

No obstante, algunos principios básicos ya se han aceptado. Así, los usuarios deben tener la posibilidad de devolver los electrodomésticos usados sin cargo alguno, y para ello habrá que organizar los sistemas necesarios. Los países velarán por el establecimiento de sistemas para la recogida selectiva y los productores serán responsables de recogerlos desde los puntos de recogida.

Producción responsable

En cuanto a la financiación de la gestión de residuos, el PE considera que la responsabilidad de los productores debe ser individual, para incentivar en mayor medida una producción responsable, aunque está de acuerdo en que la gestión pueda hacerse a través de sistemas individuales o colectivos.

Por otra parte, el Parlamento rechazó la posibilidad de que los pequeños productores -con menos de 10 empleados y facturación de menos de 2 millones de euros- puedan tener una exención de cinco años. Si se mostró de acuerdo en que la eliminación de los llamados residuos "históricos" (productos comercializadosantes de la promulgación de la legislación) esté a cargo de los fabricantes actuales, que contribuirán a los costes en función de su cuota de mercado.

Para los productos "huérfanos" o sin marca, cada Estado miembro deberá imponer una tasa, en forma de garantía, a las empresas que se dediquen a la comercialización de esos productos, que actuará como seguro de reciclaje.

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