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Las aves marinas contribuyen a la contaminación del Ártico, según científicos canadienses

En la isla Devon, las charcas donde habitan los fulmares boreales tienen niveles elevados de sustancias contaminantes

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: martes 19 julio de 2005
Las aves marinas del Ártico pueden estar transportando contaminantes industriales y agrícolas del océano a la tierra, según concluye una investigación realizada por científicos de la Universidad de Ottawa (Canadá). Estos expertos estudiaron un grupo de charcas bajo los acantilados de Cabo Vera, en la isla Devon. Estos acantilados, de 245 metros de altura, albergan una gran colonia (unas 10.000 parejas reproductoras) de fulmar boreal, un petrel de tamaño medio que puede verse en todo el Atlántico norte.

Los investigadores canadienses aseguran que la presencia de compuestos orgánicos persistentes en los sedimentos de las charcas en esta zona del Ártico canadiense, está estrechamente relacionada con la influencia de las poblaciones de estas aves marinas. Así, encontraron que los sedimentos de las charcas que estas aves visitan tenían niveles de DDT, mercurio y hexaclorobenceno (usado en pesticidas, entre otras cosas) más altos que en otras zonas cercanas.

Lo más grave es que los fulmares de Cabo Vera se proveen de muchas de sus presas entre la isla Ellesmere y Groenlandia, a una distancia de entre 250 y 400 kilómetros de donde está establecida esa colonia. Previamente, se pensaba que la mayor fuente de contaminantes en el Ártico era el transporte atmosférico a larga distancia. Sin embargo, estos nuevos resultados sugieren que los efectos del transporte biológico empequeñecen los del transporte atmosférico en algunas áreas costeras, convirtiendo a las aves marinas en auténticas "bombas biológicas", según los autores del estudio.

El efecto de estas aves sobre las charcas se estableció cuantificando el crecimiento de las algas (que se vuelven más densas y filamentosas), variables de calidad del agua y la estabilidad del nitrógeno en los sedimentos. Muchos de estos contaminantes se liberan muy cerca de estos climas árticos y, por tanto, se concentran en los predadores marinos que están en lo alto de la cadena alimenticia, como peces y focas. Como resultado, también los aborígenes de zonas árticas presentan algunas de las más altas exposiciones a químicos, como el mercurio, del mundo.

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