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¿Son ecológicos los biocombustibles?

Diversas fuentes los culpan de destruir ecosistemas, incrementar las desigualdades sociales o aumentar los precios de los alimentos básicos

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Los biocombustibles, derivados de materiales tan diversos como los cereales o los aceites desechados, apenas representan hoy día el 0,5% de los combustibles consumidos por el transporte por carretera. Pero esta situación puede cambiar en breve: Presentados como una alternativa ecológica a los combustibles fósiles, la Unión Europea pretende multiplicar por 10 el consumo actual de biocarburantes (bioetanol y biodiesel) para 2010, y por 20 para 2020. Estados Unidos, basándose en el bioetanol a partir del maíz, se ha propuesto el objetivo del 10% para el 2015. Por su parte, Brasil asegura autoabastecer sus necesidades de combustible gracias a ellos. Sin embargo, cada vez más científicos, ecologistas o agricultores levantan su voz contra su actual modelo de desarrollo. La destrucción de los ecosistemas, el aumento de las desigualdades sociales o el alza de los precios de los alimentos básicos son algunas de sus críticas.

¿Culpables del encarecimiento de los alimentos básicos?

Los biocombustibles también han sido criticados en las últimas semanas en España al responsabilizarlos del encarecimiento de los cereales. En este sentido, el precio de alimentos de primera necesidad como el pan, la leche o los huevos han subido en los últimos doce meses alrededor del 5%, y tanto los responsables gubernamentales como el Banco de España han vaticinado nuevos incrementos.

/imgs/2007/09/biocombus02.jpgSin embargo, la Ministra de Pesca y Agricultura, Elena Espinosa, ha calificado de “análisis simplista” asociar la subida del precio de los cereales con la producción de biocombustibles. La responsable ministerial afirma que la producción que se está colocando en el mercado no es suficiente para la demanda actual, y recordaba por ejemplo que países como China están incrementando su demanda para alimentación. Por ello, Espinosa ha asegurado que los países de la UE pondrán en cultivo un 10% de tierras que antes eran de retirada obligatoria, lo que permitirá incrementar la producción.

Por su parte, la Comisión Europea también ha negado la relación entre el bioetanol y el alza de los precios de los alimentos básicos. Los responsables de la CE señalan que la producción de biocarburantes constituye en estos momentos una salida “marginal” para las cosechas de cereales de la UE.

Pero no todo el mundo coincide con estas explicaciones. Algunos expertos citan los casos de otros países: En México, el incremento del uso del maíz para producir etanol ha provocado su subida, y con ello, diversos disturbios. En Italia, la disminución de los cultivos de trigo por los de maíz para fabricar biocarburantes podría suponer el incremento de los precios de la pasta.

No es probable que se pueda sustituir ni el 10% del actual consumo mundial de petróleo con los actuales biocarburantes “comestibles” simplemente por falta de área agrícolaJose Santamarta asegura que negar la relación entre el desarrollo de los biocombustibles y el encarecimiento de los cereales (en el caso del etanol) y de los aceites vegetales (biodiésel), supone “ignorar los mecanismos de la oferta y la demanda en los mercados reales”. Además, en su opinión, “el coste de oportunidad es muy alto, ya que se les exime de los impuestos y se les ofrece subvenciones (200 euros anuales por hectárea cultivada), por lo que merman los ingresos del Estado, que tendrán que salir de algún lado.”

Por ello, Santamarta asegura que estos recursos serían mejor empleados en otras energías renovables y en el desarrollo de las pilas de combustible y el hidrógeno: “Los biocombustibles ocupan de 10 a 20 veces más superficie que la que sería necesaria para obtener la misma cantidad de energía a partir de la eólica y la solar como fuentes primarias y el hidrógeno como vector energético.”

En este sentido, Heikki Mesa explica que aumentar la superficie cultivada para atender la creciente demanda conllevaría en los países desarrollados un mayor uso de abonos artificiales, pesticidas, agua, petróleo para tractores, y en los países en vías de desarrollo también la deforestación de sus bosques tropicales. Además, asevera, “no es probable que se pueda sustituir ni el 10% del actual consumo mundial de petróleo con los actuales biocarburantes ‘comestibles’ simplemente por falta de área agrícola.”

Por su parte, diversos representantes de asociaciones del sector agroalimentario, así como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) mostraban en el diario Cinco Días su convencimiento de que impulsar el bioetanol tiene como efecto el aumento de los precios agrícolas.

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