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Un buque científico permanecerá dos años a la deriva en los hielos árticos

El propósito de esta aventura inédita es estudiar los cambios que afectan al clima mundial

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: lunes 11 septiembre de 2006
El pasado martes las velas del barco "Tara", de 36 metros de largo por 10 metros de ancho, fueron arriadas en medio de los hielos del Polo Norte y los motores fueron también detenidos. Comenzaba así un nuevo viaje de 2.000 kilómetros y dos años de duración para este buque científico que se encuentra ahora en el Ártico, al norte de las islas de Nueva Siberia. Esta misión científica tiene por objeto identificar los cambios que afectan al hielo del mar, la atmósfera y el océano, y evaluar su impacto presente y futuro en el clima mundial.

"Era la culminación del sueño de todos los marinos que han navegado en el barco, diseñado especialmente en 1989, para esta aventura que nunca antes ha podido ser realizada", cuenta Jean-Louis Etienne Bourgois, organizador de la expedición. El navío posee un casco redondeado y plano que le permite resistir las extremas presiones de los bloques de hielo y fue construido a iniciativa de este médico explorador.

La goleta, que partió el pasado 11 de julio del puerto de Lorient (Francia), llegó a aguas rusas e hizo una última escala de abastecimiento en la desembocadura del Lena, en el Mar de Laptev. Gracias al rompehielos ruso "Dranitsyn", el "Tara" se abrió paso en la ruta hacia el océano glacial ártico. Tras recorrer 800 kilómetros al norte de Tiksi las placas de hielo no permitieron avanzar al buque científico. "Habíamos llegado a nuestro punto de partida", apunta Bourgois.

El buque científico fue amarrado a un banco de hielo de 3 kilómetros de largo y 1,5 de ancho, cuyo espesor varía de 80 centímetros a 2 metros. Con la llegada del invierno polar en el mes de octubre, las placas de hielo que viajan a la deriva se soldarán en la superficie, atrapando definitivamente al barco durante dos años. La goleta viajará de esta forma sin rumbo y se prevé que podría llegar a las aguas vivas del océano a mediados de 2008, a unos 2.000 kilómetros más al oeste, en la región de Spitzberg.

Los tripulantes de la nave son marinos, científicos y técnicos franceses y rusos que permanecerán a bordo durante el invierno polar, desde el mes de octubre hasta marzo. Además de tener que soportar temperaturas de 40 grados centígrados bajo cero, la tripulación del "Tara" vivirá en una noche permanente. Con la llegada del buen tiempo y de la luz solar instalarán una gran base de carpas y pistas de aterrizaje en el hielo que rodea a la nave. Allí pretenden recibir a los investigadores que llegarán con el fin de estudiar el cambio climático y sus implicaciones en el calentamiento del planeta.

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