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Un modelo estadístico permite estudiar la variabilidad de las olas a lo largo del año

Esta información es clave para determinar el riesgo de inundación y para el diseño de obras marítimas

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: domingo 31 mayo de 2009
olas extremas a lo largo del año. Este trabajo confirma la existencia de variaciones estacionales en las alturas de las olas que alcanzan las costas españolas y destaca la importancia de estos datos para planificar la construcción de infraestructuras marítimas.

"Cualquier persona que observe las olas se da cuenta de que su altura no es igual en invierno que en verano, varía a lo largo del tiempo, y lo que hemos hecho es aplicar un modelo estadístico no estacionario para cuantificar eventos extremos como estos", explicó al Servicio de Información y Noticias Científicas (SINC) Fernando J. Méndez, ingeniero del Instituto de Hidráulica Ambiental de la Universidad de Cantabria y coautor del estudio.

El nuevo modelo caracteriza "con mayor grado de confianza" el régimen extremo del oleaje, mediante el estudio de la "altura de ola significante" (Hs) asociada a un determinado periodo de retorno. La Hs es la altura representativa del estado de mar que recogen las boyas (se calcula haciendo la media de un tercio de las olas más altas), mientras que el periodo de retorno es el tiempo que tarda en suceder el evento por término medio. "Esto puede ser muy útil cuando se construye una plataforma petrolífera en el mar o una determinada infraestructura costera", indicó Méndez.

Validez demostrada

La validez del modelo ha quedado demostrada con los datos registrados entre 1984 y 2003 por cinco boyas situadas cerca de las ciudades de Bilbao, Gijón, A Coruña, Cádiz y Valencia. Los resultados muestran que los valores extremos de Hs varían dependiendo de la localidad y del mes del año. Así, la variación estacional del oleaje en Bilbao y Gijón es parecida. Las olas no superan los cuatro metros entre mayo y septiembre, pero después la altura se incrementa hasta alcanzar los siete metros de media entre diciembre y enero. En A Coruña el periodo de grandes olas se prolonga de octubre a abril, por su situación occidental expuesta a temporales invernales más prolongados.

La costa atlántica de Cádiz refleja la calma característica de esa zona marina entre julio y septiembre, con valores de Hs inferiores a dos metros. Los datos de diciembre y enero, sin embargo, varían mucho de un año a otro y revelan alturas de ola superiores a los seis metros. Por su parte, en la costa mediterránea de Valencia las olas se sitúan entre tres y 3,5 metros desde septiembre hasta abril, aunque las gráficas reflejan dos picos durante ese periodo. Uno coincide con el inicio de la primavera y otro con los meses de otoño, en los que se produce el fenómeno de la gota fría.

"Todos estos datos son de vital importancia en los ámbitos de la gestión costera, ya que definen el riesgo de inundación y son indispensables en el diseño de obras marítimas, como las infraestructuras que se construyen cerca de la costa", apuntó Melisa Menéndez, también autora del estudio. "Además permiten calcular la probabilidad de que ocurra un temporal marítimo", añadió. La investigadora también destacó que esta información puede ser muy útil para entender mejor algunos procesos biológicos, como la distribución de animales marinos influenciados por el oleaje o el análisis de las tasas de crecimiento de las algas, y geológicos, como el transporte de partículas y sedimentos a lo largo de la costa.

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