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Ahorrar en el mantenimiento del coche

Adquirir el automóvil con criterio, mantenerlo a punto y conducir de manera eficiente evitará gastos superfluos

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: miércoles 20 enero de 2010

Disponer de coche propio es un privilegio que en estos momentos no está al alcance de todos los bolsillos. De acuerdo con los datos de un estudio del Instituto para el Ahorro y la Diversificación Energética del Ministerio de Industria, los gastos de adquisición, mantenimiento, consumo, seguro e impuestos de un automóvil suponen una inversión que supera de media los 2.000 euros al año. Con este panorama, no son pocos los conductores que optan por prescindir de vehículo propio. Pero no siempre es necesario recurrir a una medida tan drástica. Cambiar ciertos hábitos y seguir una serie de consejos contribuyen a rebajar la factura mensual del mantenimiento del automóvil. La clave para convertirlo en una herramienta al alcance de casi cualquiera reside en tener el coche a punto y conocer los secretos de la denominada conducción eficiente.

Al volante

Cada familia española tiene en propiedad una media de dos automóviles, según el Instituto Nacional de Estadística, y cada hogar podría ahorrar en su mantenimiento hasta 1.500 euros al año si siguiera recomendaciones tan sencillas como apagar el motor en paradas prolongadas, prestar atención al cuentarrevoluciones o respetar la distancia de seguridad.

El mero hecho de poner el coche en funcionamiento ya consume energía. Pero el motor requiere menos carburante cuando se arranca sin acelerar, una práctica que posterga las visitas a la gasolinera para llenar el depósito. Al girar la llave, no hace falta pisar el pedal de gas ni acelerar para calentar el motor. En los coches de gasolina, la marcha inicia de manera directa y en los diésel basta con esperar unos segundos. A los cinco o seis metros de rodaje, es necesaria la segunda marcha, un cambio mucho menos forzado.

La marcha debe ser fluida y uniforme, mientras que la velocidad ha de adaptarse a las circunstancias del tráfico mediante una buena gestión de las distancias. Hay que llevar el motor al ralentí el menor tiempo posible puesto que, en punto muerto, el consumo aproximado del vehículo es de medio litro de carburante por hora. En paradas superiores a un minuto, es preferible apagarlo. Esta práctica supone un ahorro medio de 150 euros anuales en carburante. Cuando el conductor necesite aminorar, conviene levantar el pie del acelerador. Así evitará frenazos y ganará en seguridad, pero también sufrirán menos los frenos, el embrague y el motor.

En punto muerto, el vehículo tiene un consumo aproximado de medio litro de carburante por hora

Mantener la velocidad de circulación disminuye el riesgo de accidentes y reduce el gasto en gasolina. Pasar de 100 a 120 kilómetros por hora aumenta un 44% el consumo de carburante. Para lograr la máxima eficiencia en conducción, se deben poner las marchas más largas posibles y mantener el motor a bajas revoluciones, lo que requiere menos energía. El movimiento de las ruedas mantendrá el motor en funcionamiento y, a más de 20 kilómetros por hora, el consumo de carburante será nulo.

Los coches de gasolina necesitan alcanzar 2.000 ó 2.500 revoluciones para acelerar y facilitar el cambio de marcha. Los diésel, entre 1.500 y 2.000 revoluciones. Las marchas largas también resultan menos ruidosas. Un automóvil que rueda a 4.000 revoluciones por minuto implica la misma contaminación acústica que 32 coches que circulen a 2.000 revoluciones. El RACC calcula que esta segunda práctica ahorra un 15% de combustible.

Al desacelerar, lo correcto es levantar el pie del acelerador y dejar la marcha engranada. En los coches de inyección electrónica, el consumo es nulo gracias al dispositivo de corte de marcha por inercia. Poner un coche en punto muerto durante la marcha es peligroso, ya que todo el esfuerzo para detenerlo se concentra en los frenos y mantiene el gasto.

A partir de 100 kilómetros por hora, el consumo no aumenta con la velocidad de forma proporcional, sino mucho más deprisa. Según cálculos de la Dirección General de Tráfico (DGT), en un viaje de 300 kilómetros por autopista, la diferencia entre viajar a 120 ó 140 kilómetros por hora es de 20 minutos, pero ese aumento del 16% de velocidad requiere un 40% más de energía. Estos pequeños trucos al volante reducen hasta un 20% el consumo de combustible.

Combustible

¿Gasoil o gasolina? Es recomendable renunciar al combustible Premium si no se disfruta de un coche de altas prestaciones. En un automóvil estándar, la diferencia entre uno y otro carburante es inapreciable.

Para controlar el carburante que se gasta si no se dispone de un ordenador de a bordo, puede llenarse el depósito al máximo y poner el cuentakilómetros parcial a cero. Cuando se vuelve a repostar, se llena al máximo y se anotan los litros. Esa cifra se multiplica por 100 y se divide por la cantidad que marca el cuentakilómetros parcial. El resultado arroja el consumo medio. Un incremento anómalo es uno de los primeros síntomas de avería grave, además de suponer un mayor gasto. El diésel es recomendable cuando se recorren más de 15.000 kilómetros al año. La diferencia de precio -2.000 ó 3.000 euros más- se compensa con menos repostajes.

Un uso irracional del aire acondicionado aumenta el consumo de combustible hasta un 20%

La temperatura del aire acondicionado también influye en el consumo de gasolina. Lo ideal son 22 ó 23 grados. Un uso irracional aumenta el consumo de combustible hasta un 20%. Llevar las ventanillas bajadas, si se circula a más de 100 kilómetros por hora, gasta un 5% más de carburante.

En cuanto al precio, el Ministerio de Industria facilita la búsqueda de la estación de servicio más económica. Llenar el depósito con 50 euros de carburante a 1,05 euros el litro en lugar de a 1,07 euros, supone un litro más. Para un consumo medio de siete litros, ese ahorro permite conducir 13 kilómetros más.

Conducción eficiente

Una conducción eficiente conlleva un ahorro anual medio de hasta 500 euros en consumo de carburante. Exhibir una actitud preventiva al volante reduce además las posibilidades de accidente y repercute a su vez en la prima del seguro, con una posible bonificación de hasta 250 euros anuales. Algunas autoescuelas y centros especializados cuentan con cursos de conducción eficiente a precios entre 150 y 400 euros.

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