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Asegurar motos

Se estima que todavía más de 700.000 vehículos de dos ruedas circulan sin una póliza que les cubra ante un posible accidente

Hace apenas tres años, asegurar una motocicleta en una entidad privada era prácticamente una misión imposible. Las aseguradoras imponían precios prohibitivos y las coberturas que ofrecían a los conductores eran bastante escasas. Las entidades preferían quedarse al margen de este negocio ante la elevada tasa de accidentes que presentan los vehículos de dos ruedas. Pero la situación ha cambiado. Conseguir una póliza para una moto ya no es tan difícil. Cada vez hay más aseguradoras interesadas en comercializar estos productos. Los precios de las pólizas son más baratos y las coberturas, algo mayores. En el mercado, una motocicleta común puede asegurarse desde 125 euros al año. Además de cubrir todos los daños a terceros, los actuales seguros para motoristas incluyen defensa jurídica y asistencia en viaje. Pese a todo, hay que tener en cuenta las múltiples exclusiones que todavía aplican las entidades. Para los jóvenes sigue siendo difícil encontrar una aseguradora para su vehículo.

Suben las ventas

El mundo de las dos ruedas es cada día más importante en España, como demuestra la evolución de las matriculaciones. A cierre de marzo de 2006, las ventas de turismos bajaron un 1,57% en tasa interanual, mientras que las de motocicletas crecieron un 39,6%. En todo el año pasado se matricularon un total de 220.392, un 17% más que en el año anterior. En parte, el deseo de tener una moto se ha incrementado con la puesta en marcha de la nueva norma de circulación. “La decisión del Gobierno de permitir que el carné de conducir B1 sirva para llevar motos de 125 centímetros cúbicos ha movido a muchos conductores a comprarse también un vehículo de dos ruedas”, afirma Jorge Lasheras, presidente de ANESDOR, la Asociación Nacional de Empresas del Sector de Dos Ruedas. No hay que olvidar tampoco los problemas de tráfico que presentan numerosas ciudades y que convierten a la moto en el vehículo ideal para huir sin problemas de las aglomeraciones. Ante el nuevo escenario, que promueve el mayor uso de vehículos de dos ruedas, son muchas las aseguradoras que están apostando por incrementar su volumen de negocio gracias a la comercialización de pólizas para motocicletas.


VIGILAR LAS COBERTURAS


Las pólizas de motos que comercializan las entidades son seguros a terceros, que cubren todos los daños producidos al vehículo y conductor afectado en un accidente cuando el motorista es culpable del mismo. «No obstante, hay que tener en cuenta que en un más de un 60% de los accidentes, no tiene la culpa el motorista», asegura Mar Garre, de Línea Directa Aseguradora. Un estudio realizado por parte del RACC, por encargo de ANESDOR (Asociación Nacional de Empresas del Sector de Dos Ruedas), y denominado como el “Libro blanco del aseguramiento de ciclomotores y motocicletas” pone de manifiesto que las motocicletas y los ciclomotores provocan tan sólo el 37% de los accidentes en los que participan. Según el estudio, los daños que ocasiona el motorista cuando provoca un accidente, son muy inferiores a los que provoca un automovilista cuando es el culpable de un accidente con motorista. En estos casos en los que el motorista no es culpable, el seguro de motos cubre todos los daños ocasionados al conductor del vehículo de dos ruedas, a su vehículo y a sus accesorios, como casco o trajes especiales.

De forma general, los seguros de motocicletas incluyen un seguro de responsabilidad civil obligatoria (que cubre los daños ocasionados a terceros), defensa y reclamación de daños para casos de siniestros y un seguro de accidentes para el conductor y asistencia en viaje. Por lo general, todas las pólizas para vehículos de dos ruedas contienen estas coberturas, no obstante, es recomendable fijarse en sus límites. Uno de los puntos que conviene vigilar es si la asistencia en viaje se produce desde el kilómetro cero, es decir desde el propio domicilio, o si este servicio se “activa” recorrida una determinada distancia. “Cuando en la póliza no se especifica que la asistencia en viaje es desde el kilómetro cero, los posibles fallos que se produzcan en el arranque del vehículo no podrán cubrirse con el seguro”, comentan desde ANESDOR.

De igual modo, otro tema que conviene tener claro es si la póliza cubrirá en trayectos en el extranjero o sólo en territorio nacional. “La asistencia en el extranjero no es obligatoria, por lo que resulta necesario solicitarla a la aseguradora en aquellos casos en los que se estime que se va a necesitar”, comentan desde Unespa, la patronal del sector asegurador en España.

Otra cobertura importante y que no suelen incluir de forma general las aseguradoras es un seguro específico para el conductor, que puede completarse con un seguro de vida o accidentes. En aquellos casos en los que el motorista es culpable del accidente, a no ser que tenga contratada una cobertura específica, por lo general su seguro a terceros no le cubrirá por los daños que él sufra.

Tampoco se suele incluir de forma general la asistencia sanitaria global, si bien es una cobertura muy necesaria en caso de siniestro. Este servicio incluido en un seguro hace que la compañía corra a cargo de los gastos de traslado en ambulancia y estancia en el hospital. En pocos casos las aseguradoras incluyen este servicio en la póliza general, ya que son precisamente los gastos médicos y sanitarios lo que más cuestan y más pérdidas aportan a las aseguradoras. Desde ANESDOR explican que esto es así debido a los convenios de Asistencia Sanitaria y de CIDE (Convenio entre entidades aseguradoras de automóviles para la indemnización directa de bienes materiales) y ASCIDE (Acuerdo Suplementario del Convenio de Indemnización Directa Español) en los que participan gran parte de las aseguradoras. Estos convenios consisten en una especie de “hoy por mí, mañana por tí”. Es decir, que las compañías que están dentro del convenio (la mayoría), han acordado que en caso de accidente, da igual quien tenga la culpa: cada una se hace cargo de los daños de su asegurado, de esa forma se supone que se gana en comodidad, y agilidad de tramitación, y por tanto en costes, pues así se recurre menos al Juzgado y se lucha menos el accidente. De esta manera se reducen enormemente los costes y el tiempo de tramitación.

“No obstante, en las motos el efecto que provocan estos convenios es demoledor. Según se expone en los acuerdos, la compañía que tiene una moto asegurada paga los gastos e indemnizaciones de su cliente, indemnizaciones que a poco que se luchen pueden llegar a ser astronómicas”, afirman desde la Mutualidad General del Motociclista. Por su parte, la cobertura de asistencia jurídica permite al asegurado contar con un abogado que le defienda y le dé asesoramiento legal en caso de juicio.

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