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Controles de alcoholemia

Dar 'positivo' puede acarrear multas de hasta 600 euros y penas de cárcel de un año

Nuevo reglamento

‘Ahórrate un mal trago, si bebes no conduzcas’. Bajo el paraguas de dichas palabras, la Dirección General de Tráfico procedió el pasado mes de diciembre a realizar una campaña especial de pruebas de alcoholemia en las carreteras españolas, vías en las que establecieron 800 puntos de control. En total, los agentes policiales realizaron con motivo de esta particular cruzada alrededor de 10.000 tests diarios a conductores de vehículos privados y de transporte, tanto de mercancías como de pasajeros. Y todo ello con la única pretensión de intentar limar uno de los principales factores de riesgo que intervienen en los múltiples accidentes de tráfico. Y es que, al parecer, tal y como señala el Instituto de Toxicología en su estudio ‘Análisis toxicológico. Muertes en accidentes de tráfico en 2003’ el alcohol está detrás de entre el 30% y el 50% del total de muertos que provocan los percances de circulación.

Las cifras de la referida entidad, elaboradas en un estudio realizado sobre 1.621 fallecidos en carretera, señalan que un tercio de los siniestrados que conducían turismos o motocicletas superaban la tasa de alcoholemia permitida. Además, uno de cada seis conductores de autobuses o camiones implicados en los incidentes de tráfico analizados también superaba los límites de consumo de alcohol impuestos por la actual legislación.

El reglamento actual sitúa la tasa de alcoholemia permitida en 0,25 miligramos de alcohol por litro de aire (soplando) y debajo de los 0,5 g de alcohol por 1.000 centímetros cúbicos de sangre. Dichas cifras son las establecidas para la generalidad de automovilistas. Sin embargo, los conductores de cierto tipo de vehículos, como los de transporte de mercancías con carga superior a 3.500 kilos, los de vehículos de transporte para más de 9 pasajeros o de servicio público, los de transporte escolar, mercancías peligrosas, servicios de urgencia o portes especiales, deberán evitar tasas de 0,15 miligramos por litro de aire y 0,3 g por litro de sangre. Estas últimas tasas también serán aplicables a los automovilistas noveles, es decir, aquellos con menos de dos años de tenencia del permiso de conducir.

La máxima concentración de alcohol en sangre se alcanza entre los 30 y los 90 minutos después de haberse producido su ingestión. Ahora bien, la tasa de alcoholemia dependerá de los parámetros físicos del individuo analizado. Así, el Instituto de Toxicología explica que el consumo de alcohol suele afectar más a los menores de 25 años y a los mayores de 60. Asimismo, bajo las mismas condiciones, las mujeres tienden a reflejar una mayor tasa. Dicho índice se verá también influido por el tipo de bebida ingerido, por el peso de la persona analizada o si ésta ha comido, entre otras variables.

En este sentido, se estima que la ingesta de una lata de cerveza (33 centilitros), o de vaso y medio de vino (60 cl.) o un vaso de whisky (45 cl.) bastaría a un hombre de alrededor de 70 kilos para llegar a arrojar el resultado de 0,3 g de alcohol por cada litro de sangre. Dicho parámetro alcanzaría los 0,5 g de alcohol con dos latas de cerveza, dos vasos y medio de vino o dos vasos del referido licor. Por su parte, una mujer alcanzaría con menor volumen de alcohol los límites permitidos. Así, una fémina de alrededor de 60 kilos alcanzaría los 0,3 g de alcohol en sangre con la toma de entre media y una lata de cerveza, o un vaso de vino o medio de whisky, y los 0,5 gr./l. Con dos tercios de cerveza, 2,5 vasos de vino o dos de whisky.

Durante el mes de diciembre de 2003 se contabilizaron en las carreteras españolas un total de 366 fallecidos y más de 1.000 heridos por accidentes de circulación. De ahí que desde las instituciones se intente redoblar esfuerzos por concienciar a la población de la importancia de evitar la ingesta de bebidas espiritosas si es que van a ponerse delante de un volante. Y es que apenas una cerveza o una copa de vino pueden ser suficientes para rebasar las tasas de alcohol permitidas a los conductores. Estas tasas señalan la proporción de g de alcohol que existe por cada litro de sangre y se pueden determinar analizando el aire espirado o la propia sangre. Las tasas obtenidas por ambas vías son equivalentes, tan sólo existe diferencia en la obtención de las mismas -‘soplando’ a un etilómetro o a través de la extracción de sangre-.

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