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Seguridad activa y pasiva de un vehículo

Ayuda a reducir el riesgo de accidente y minimizar las consecuencias de un siniestro

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: martes 28 marzo de 2006

Las carreteras españolas registraron el año pasado un descenso del 5,3% en el número de accidentes mortales. Según datos de la Dirección General de Tráfico, frente a los 3.036 siniestros de estas características ocurridos en 2004, las estadísticas recogieron un total de 2.875 en 2005. Para continuar esta tendencia y ante el elevado número de accidentes que todavía se producen, los fabricantes de vehículos apuestan por los dispositivos de seguridad activa y pasiva, que permiten disminuir el riesgo de accidente y minimizar sus consecuencias en los ocupantes. Frenos ABS, airbag o sistemas de control de estabilidad son algunos de los elementos que juegan un papel fundamental ante una colisión, por lo que los conductores exigen que todos los vehículos lleven de serie este tipo de dispositivos y reclaman que las medidas de seguridad no sean consideradas un bien de lujo que encarezca el automóvil, sino una necesidad para salvar vidas.

Elementos de seguridad pasiva

El Instituto Universitario de Investigación del Automóvil (INSIA) define la Seguridad Pasiva como aquella “encaminada a minimizar las consecuencias sobre el pasajero en caso de que se produzca un accidente”. En este sentido, asegura que constituye un campo de investigación muy amplio y recuerda cómo “sistemas que hoy en día se encuentran en muchos de los vehículos que se venden, han llevado una gran cantidad de años de estudio y desarrollo por parte de los laboratorios y fabricantes antes de su comercialización a gran escala”. En este grupo se encuentran muchos de los dispositivos de obligado uso en la actualidad, pero cuya implantación en los vehículos ha sido progresiva y, en algunos casos, lenta:

  • Cinturón de seguridad: imprescindible en caso de impacto, evita que los ocupantes salgan despedidos fuera del vehículo.
  • Airbag: bolsa de aire que se infla en milésimas de segundo y disminuye el contacto de los ocupantes del vehículo con los elementos del interior.
  • Reposacabezas: frena el movimiento del cuello en caso de accidente y evita lesiones cervicales. Debe estar colocado a un máximo de cuatro centímetros de la cabeza.
  • Interiores ergonómicos: consiguen que el conductor circule de una manera más cómoda y esté más atento a lo que ocurre en la carretera.

Para Luis Martínez, director de la Unidad de Biomecánica del INSIA, todos estos elementos son fundamentales en un vehículo, aunque reconoce que en la seguridad pasiva “hay dos aspectos aún más importantes, que son la estructura o carrocería y los sistemas de deformación programada”. Ambos afectan a la protección de los ocupantes y, según explica, “suelen ofrecer buenos resultados porque los fabricantes desarrollan sistemas más seguros que el mínimo exigible para ser homologados”. Además, recalca la importancia de someter los vehículos a ensayos para comprobar cómo se comporta la carrocería frente a distintos tipos de impacto frontal, lateral, trasero o vuelco y revela que los resultados de estas pruebas son fundamentales “porque en ellas se rompen los coches tratando de reproducir los accidentes que se producen en las carreteras y se comprueba el nivel de protección que ofrecen tanto a los ocupantes como a los peatones”.

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