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Algunos psicólogos alertan sobre el “síndrome postvacacional”, típico en esta época del año

La apatía, la desgana y el nerviosismo son sus síntomas más característicos

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: lunes 30 agosto de 2004
Se acerca el final del mes agosto y como todos los años millones de españoles regresan a la rutina después del relax. Vuelta al trabajo, al colegio o a la universidad. Existe un cambio drástico entre el descanso que termina y la exigencia que se estrena, y la manera de sobrellevarlo varía bastante de acuerdo a las personas. Muchas vuelven con ganas y energía para afrontar las responsabilidades cotidianas. Les alegra el reencuentro con sus compañeros y se entusiasman con las cosas nuevas que puedan suceder. Pero hay quienes viven la transición con tedio, pereza, nerviosismo o depresión.

Cuando la vuelta se convierte en disgusto y cuando éste dura más de dos semanas, los psicólogos hablan del "síndrome postvacacional". Las manifestaciones características de este síndrome son la apatía, la desgana y el nerviosismo. Aunque es usual encontrarse algo desanimado cuando el final del descanso se aproxima, "el periodo normal de adaptación debe durar entre tres días y una semana. Cuando los síntomas persisten pasados los quince días, hay que plantearse si no está ocurriendo algo más", explica Roberto Oslé, psicólogo del Centro de Investigación Musicoterapéutica de Bilbao. En opinión de este experto, el síndrome puede afectar a cualquiera. "Son más proclives a padecerlo las personas que se deprimen o agobian con facilidad". Importa mucho la manera en que cada uno viva su trabajo.

El profesional juzga de gran ayuda para afrontar mejor el regreso la tendencia actual de dividir las vacaciones en dos o más periodos del año. "Se trata de buscar oasis dentro de ese 'desierto' de once meses laborales. A veces la gente se toma un mes y desconecta tanto que el retorno a la actividad cotidiana es un cambio demasiado duro. La angustia disminuye al saber que no falta tanto para volver a descansar", señala el psicólogo.

Oslé resalta que el "síndrome postvacacional" es "un proceso mental" y que la manera de hacer más leve ese cambio es intentar "ajustar la ansiedad". "Hay que hacer un alto -explica-, porque generar pensamientos adelantados sobre el retorno hace que tampoco se disfruten las vacaciones".

Psicopatología exagerada

Por su parte, Roberto Berrueco, psiquiatra del Hospital Gregorio Marañón de Madrid, considera que el "síndrome postvacacional" no existe como patología psiquiátrica y se muestra en contra de esta "psicopatología exagerada" de todos los aspectos de la vida y de dar el nombre de una enfermedad para todo.

Este especialista cree que sería mejor hablar de readaptación a la rutina y no ponerle calificativos médicos como el de "síndrome". También declara que para mucha gente "las vacaciones no son un periodo tan feliz como parece y prefieren volver cuanto antes al hogar, que es lo que les da más seguridad".

Por esta razón, según Berrueco, para muchas personas las mejores vacaciones y las que pueden provocar menos estrés son las "más aburridas entre comillas", pero que, en contra de lo que puede parecer, permiten el reencuentro durante el tiempo del verano con una casa o lugar ya conocido, con amigos y con lugares asociados al descanso.

No obstante, el psiquiatra señala que cada persona debe adaptar las vacaciones a su personalidad y agrega que "también hay a quien no le gusta el tiempo de ocio y prefiere trabajar".

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