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Novedades en la administración de insulina

Un sensor que mide la glucosa, junto con un pequeño dispositivo que inyecta insulina, son avances que mejoran la calidad de vida de los pacientes diabéticos

  • Autor: Por

  • Fecha de publicación: domingo 29 mayo de 2011

La diabetes de tipo 1 representa un 10% de todas las formas de diabetes. Las personas afectadas necesitan insulina, desde el primer momento, porque su organismo no la produce. En el 90% de los casos consiguen un buen control de sus niveles de glucosa (azúcar) en sangre mediante la inyección de esta hormona con un dispositivo a modo de bolígrafo. Además, en la actualidad, quienes no logran controlarla de forma adecuada, pueden combinar un mecanismo de infusión de insulina con un sensor, mientras se investigan nuevas soluciones terapéuticas, como el páncreas artificial o la obtención de células secretoras a partir de células madre.

De la bomba clásica a las "patch-pump"

Imagen: Wikimedia

El infusor continuo se conecta al cuerpo del paciente mediante un tubo de pequeñas dimensiones (catéter) que, al final, tiene una cánula de plástico que se inserta debajo de la piel. La insulina pasa por este catéter. Estos pequeños tubos ligados a la bomba pueden llegar a medir 60, 90 o 110 centímetros, según sea para niños o adultos.

Los pacientes lo disimulan de distintas maneras: en el bolsillo, en la ropa interior, entre las piernas, etc. No obstante, a algunos no les importa llevar la bomba de insulina a la vista. Hoy en día, su aspecto se puede confundir con un mp3, un móvil o un buscapersonas. “Tiene una portabilidad buena”, opina Conget.

Solo cuando los afectados realizan el máximo esfuerzo para controlar su enfermedad, si no logran el control adecuado, se plantean otras opciones terapéuticas

Para quienes quieren ocultarlo, el desarrollo de bombas de nueva generación, “patch-pump”, constituye un avance interesante. Son aparatos desechables que funcionan por control remoto, mediante un pequeño motor que impulsa la jeringa de insulina. Este artilugio se coloca pegado a la piel como si fuera un parche, de ahí su nombre. El motor es fijo y, cuando se gasta la insulina, se repone. “Siempre es mejor hacer un control remoto que llevar un tubo colgado a la bomba”, comenta el especialista.

Páncreas artificial y células madre

El avance combinado de bomba de infusión y glucosensor no es, en ningún caso, un páncreas artificial, ya que no reproduce por completo la función de este órgano (productor de la insulina). La tecnología disponible en la actualidad es un paso preliminar hacia ese anhelado órgano artificial, ya que uno de los sistemas permite medir los niveles de glucemia (sensor) y el otro, administrar la necesaria para regularlos (bomba). Pero todavía se requiere un sistema automático que conecte a los dos anteriores. “Falta obtener el algoritmo matemático que permita que el sistema tome decisiones y sea equivalente a un páncreas”, informa Ignacio Conget.

Ya hay algunos prototipos de páncreas artificial. Uno con más visos de aproximarse se anunció en 2010. Es un modelo diseñado por la Universidad de Boston y el Hospital de Massachusetts (EE.UU.). Su principal aportación ha sido que combina la administración de dos hormonas: la insulina, para regular los niveles de azúcar, y el glucagón, para evitar las hipoglucemias o bajadas bruscas de azúcar. El suministro de glucagón, nunca antes tenido en cuenta, es uno de los retos que se deben solucionar para conseguir un páncreas artificial, puesto que las hipoglucemias son una de las complicaciones más frecuentes en los pacientes diabéticos.

Un aspecto que quiere destacar el especialista es que ninguna de estas opciones terapéuticas -bomba de insulina y glucosensor- se proponen a los afectados con diabetes de tipo 1 que no asumen la responsabilidad sobre su tratamiento. Solo cuando conocen el procedimiento realizan el máximo esfuerzo para controlar su enfermedad y demuestran ser buenos cumplidores. Si no logran el control adecuado de la glucemia, se plantean utilizar otras opciones terapéuticas: desde las distintas bombas, hasta soluciones más drásticas como el trasplante de páncreas o de islotes pancreáticos. Además del páncreas artificial, las líneas de investigación estudian cómo fabricar células productoras de insulina a partir de células madre.

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