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Payasos de hospital

El trabajo que llevan a cabo las asociaciones de payasos en los centros sanitarios contribuye a una mejora de la calidad de vida de niños y adolescentes ingresados

  • Autor: Por

  • Fecha de publicación: martes 25 julio de 2006

Muchos niños y adolescentes pasan largas temporadas lejos de su entorno familiar y social debido a un ingreso hospitalario. Ya sea por enfermedad grave o intervención, la estancia en un hospital genera un elevado grado de sufrimiento, tanto en los pacientes de menor edad como en sus familias. Existen asociaciones de payasos de hospital que intentan disminuir el estrés que este proceso genera. Para que su trabajo sea efectivo, su dedicación va dirigida tanto al menor como a la familia. De ese modo facilitan la tarea a los profesionales sanitarios.

Formación sanitaria y apoyo emocional

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Desde Pallapupas tienen muy en cuenta que su público va de los tres meses a los 17 años, y que todos ellos tienen necesidades especiales. También que no es lo mismo un paciente que pasará poco tiempo ingresado por una fractura que otro que padece alguna forma de cáncer. De ello dependerá su labor, si será más de animación y distracción o si la enfocarán a trabajos de relajación o preparación emocional.

Esta agrupación tampoco olvida al personal sanitario, que son los beneficiados indirectamente de su presencia. Si el niño, con la presencia de los payasos, encuentra una distracción gratificante aún cuando está en una situación de estrés, los familiares lo agradecen y el ambiente mejora. Todo esto, aseguran, repercute en una reducción en la tensión que sufre el equipo asistencial, al tiempo que ayuda a que se den unas visitas más relajadas, más rápidas y eficaces, y contribuye a una mejora en la relación de personal sanitario y familia. Como explica la fundadora de la entidad, Ángela Rosales, «los payasos llaman a la puerta de cada habitación y entran sólo con el consentimiento de los pacientes».

Según Leonor Bordas, directora artística deLa Sonrisa Médica (Palma de Mallorca), «la familia primero se lo toma como algo curioso, pero posteriormente se da cuenta que es beneficioso cuando ven al niño disfrutar. Si el niño ingresado es muy pequeño, actúan directamente en la familia».

Los Pallapupas actúan siempre en parejas, con jornadas de 15 horas semanales. Este horario es para compensar la fuerte carga emocional que supone un trabajo de estas características, y para poder garantizar la calidad de su servicio. Los Pallapupas reciben periódicamente formación genérica del arte del clown y adiestramiento específico del medio sanitario que imparte el propio personal del hospital. También siguen sesiones de soporte psicológico con el fin de liberar tensiones acumuladas durante su trabajo con los niños enfermos.

Si el niño encuentra una distracción gratificante, los familiares lo agradecen y el ambiente mejora

Para Leonor Bordas, la parte más dura de su trabajo es «estar expuesto a factores emocionales», teniendo en cuenta que a nivel profesional inciden en ello. «Por eso se trata de estar lo más fresco y creativo en cada momento. Improvisar con cada uno de los niños supone tener una disponibilidad del 100%». Para sobrellevar la carga emocional derivada de su actividad trabajan desde unas bases establecidas. La Sonrisa Médica es un equipo en rotación continua, para estar en las mejores condiciones posibles. Tienen soporte psicológico grupal, ya que han de lidiar con las diferentes etapas que se presentan en situaciones de duelo, como negación, rabia o tristeza, entre otras. Además, si lo creen necesario, tienen la posibilidad de terapia psicológica individualizada, como pasa en ocasiones, para digerir algún caso en concreto. De todas maneras, para ser parte de este equipo hay que pasar un examen psicológico que valora el estado emocional de la persona y los recursos de que dispone. «Antes de aventurarse en servicios emocionalmente más duros, como oncología y unidades de cuidados intensivos, han de tener un bagaje mínimo de un año en el hospital en el que van acompañados de un payaso ‘veterano’», explican desde esta asociación de Mallorca.

Gran parte de estas asociaciones de payasos de hospital sufragan su labor mediante donaciones públicas y privadas. En el caso de los payasos de Barcelona firman un código deontológico donde se comprometen a mantener el secreto profesional y a no mantener relaciones con los usuarios fuera del hospital. Se mantienen reuniones con la dirección del hospital y con los jefes de cada servicio para detectar las necesidades y articular las intervenciones. Cada día hablan con la supervisora de enfermería del servicio para recibir la información oportuna: nombre, edad, enfermedad, circunstancias personales o familiares que fueran oportunas. La primera visita a las habitaciones siempre se realiza en compañía de la enfermera responsable del paciente. También en las salas de espera, en cuidados intensivos, urgencias o áreas de rehabilitación, entre otras.

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