Saltar el menú de navegación e ir al contenido

EROSKI CONSUMER, el diario del consumidor

Buscador

logotipo de fundación

Canales de EROSKI CONSUMER


Estás en la siguiente localización: Portada > Salud y psicología > Atención sanitaria

Unidades de ictus, ¿por qué son necesarias?

Los neurólogos reivindican estas unidades específicas para atender de forma exclusiva a los pacientes que han sufrido un accidente vascular cerebral

  • Autor: Por

  • Fecha de publicación: domingo 28 diciembre de 2008
Img pasillo hospital Imagen: Pam Roth

Nuevos estudios, con resultados clínicos contundentes, avalan por qué deben crearse más unidades de ictus en los hospitales. El resumen es gráfico: mueren menos pacientes, los supervivientes tienen menos discapacidad y son menos dependientes. Además de estos grandes resultados, su estancia en el hospital se acorta. Asimismo, uno de los últimos hallazgos es que los hospitalizados en estas unidades tienen menos deterioro neurológico precoz, una de las complicaciones más importantes de los ictus. ¿Quién da más?

Disminuir el deterioro neurológico precoz

/imgs/2008/12/neurona1.jpg

Además de todos los parámetros que ha analizado el estudio del Hospital del Mar, la principal peculiaridad de este trabajo es que ha analizado los resultados respecto al deterioro neurológico precoz. Se trata de una complicación muy común, que padecen entre un 20% y un 30% de las personas que sufren un ictus y que no tiene tratamiento. Tras ingresar en un hospital, ya sea su estado mejor o peor, los pacientes que presentan este deterioro, con bastante seguridad, van a padecer una recurrencia -otro episodio- y a empeorar.

Este deterioro cognitivo precoz es un “predictor” fiable -o marcador- de una mala evolución de un paciente con ictus, según Jaume Roquer, jefe del Servicio de Neurología del hospital barcelonés. Sobre esta complicación, el estudio del Hospital del Mar ha analizado en qué medida estas unidades especializadas contribuyen a modificar esa mala evolución. El deterioro precoz aparece en el 29,6% de los pacientes de toda la muestra. El resultado se atenúa cuando los pacientes ingresan en las unidades especializadas.

Los datos aseguran que en las unidades de ictus se reduce un 50% los casos de deterioro neurológico precoz

Así, en la unidad de hospitalización convencional se detectó que un 23,8% de los pacientes sufrían deterioro neurológico precoz, mientras que en la unidad de ictus, este deterioro neurológico sólo afectó al 11,2%. Esto significa que, en ese caso, la unidad de ictus redujo a la mitad, en torno al 50%, los casos de deterioro neurológico precoz, bien porque aparecieron menos, al ingresar los pacientes en esta unidad o bien porque, una vez en ella, se pudo detectar con mayor rapidez y aplicar un tratamiento más efectivo.

Resultados contundentes

Este estudio aporta un hallazgo más a los numerosos resultados que avalan la apertura de estas unidades específicas. La investigación reciente más significativa por su magnitud es un estudio observacional firmado por Livia Candelise y otros autores, publicado en la revista “The Lancet”, ya que se efectuó en una amplísima muestra de pacientes recabada de 260 hospitales italianos.

En total, el estudio italiano siguió a 11.572 pacientes con un accidente vascular cerebral (AVC) agudo hospitalizados en una unidad de este tipo durante 48 horas tras el inicio de los síntomas, y a otros 6.636 pacientes que ingresaron en una unidad convencional. La mortalidad fue de 1.576 pacientes en el hospital, 2.169 fuera de éste -durante el periodo de seguimiento- mientras que a otros 347 pacientes se les perdió la pista. Sobre estos resultados, los autores del trabajo destacaron que “comparado con una convencional, las unidades de ictus se asociaron con una probabilidad reducida de mortalidad o de discapacidad al finalizar el seguimiento”.

El macroestudio italiano de “The Lancet” no es un hecho aislado. Otro gran trabajo, que ha llegado a una conclusión similar, es una revisión sistemática de estudios observacionales publicada por un grupo de investigadores coordinados por Pamela Seenan en “Stroke”, también en 2007. El objetivo de éste fue comprobar si los supuestos beneficios de las unidades de ictus respecto a las convencionales -mayor probabilidad de supervivencia, de regresar antes al domicilio y de recuperar la independencia- se respondían con lo que sucede en la realidad. Y la conclusión principal no daba lugar a dudas, los beneficios eran los esperados.

Paginación dentro de este contenido


Te puede interesar:

Infografías | Fotografías | Investigaciones