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Autobronceadores

Dan color pero no protegen contra las radiaciones solares

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Proporcionar un color de piel tostado sin riesgo de sufrir radiaciones solares es la función de los autobronceadores, productos cosméticos que permiten obtener de forma casi instantánea una coloración de piel similar a la de un bronceado pero esquivando los efectos dañinos de los rayos ultravioleta. Esta característica los convierte en una buena alternativa a los baños solares, especialmente para personas con pieles muy sensibles al sol. No obstante, debe tenerse en cuenta que la tonalidad que se consigue con estos productos es superficial, que no tiene nada que ver con el bronceado natural y, por tanto, que no protege contra las radiaciones solares.

No ofrecen protección solar

Para realizar un uso adecuado de los autobronceadores es necesario tener en cuenta que no ofrecen una protección contra la luz ultravioleta y que la similitud entre la pigmentación que se consigue con estos productos y el moreno que proporcionan la exposición al sol o los baños de rayos UVA es meramente estética. Los autobronceadores actúan exclusivamente en la capa más externa de la piel, pigmentándola. El proceso no tiene nada que ver con el del verdadero bronceado, generado por la exposición al sol, que se produce en capas más profundas.

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Cuando se toma el sol, los rayos ultravioleta atraviesan la capa superficial de la piel y estimulan la producción de melanina, un pigmento que se produce en la dermis, una capa celular profunda de la piel. De allí, se extiende a la epidermis, la capa inmediatamente superior. La melanina hace que la piel se oscurezca y adquiera una coloración más morena. Además, aumenta la protección de la piel frente a las radiaciones solares.

Los autobronceadores, en cambio, no mejoran la protección frente al sol, tal y como explica Rosa María Regueiro, de Sun Discount Web Com, firma dedicada al equipamiento de centros de bronceados: “con un autobronceador no consigues ningún tipo de protección solar; estas simplemente oxidando la capa más externa, pero no activas la melanina de ninguna manera: un bronceador es puramente cosmético”.

La pigmentación que se consigue con los autobronceadores es, además, menos duradera que la que ofrece la exposición al sol. Por el contrario, cuenta con la ventaja de esquivar los efectos nocivos que produce la luz ultravioleta, que van desde el envejecimiento prematuro de la piel hasta el cáncer de piel. Miguel Cánovas incide en este aspecto: “teniendo en cuenta que la cantidad de radiación solar que llega a la piel supera con frecuencia la capacidad defensiva de la misma, las ventajas que ofrecen los autobronceadores sobre los baños de sol es que permiten una coloración similar al bronceado pero sin el riesgo que conlleva la exposición solar.”

Esta característica ha hecho que los autobronceadores hayan dejado de estar orientados a quienes desean conseguir de forma rápida un tono de piel bronceado y se presenten como una opción interesante para un sector de la población con dificultades para ponerse moreno por otros medios: personas con un tipo de piel que no se broncea, con miedo a los efectos nocivos del sol o que no puedan recurrir a las cabinas de rayos UVA por padecer claustrofobia, por ejemplo.

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