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Desarrollan un biochip que permite predecir la evolución de los pacientes con inflamación intestinal

Esta nueva herramienta tiene un porcentaje de éxito en sus predicciones que oscila entre el 60% y el 70%

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: miércoles 18 enero de 2006
Un biochip de ADN, que es una pequeña placa de laboratorio que contiene información genética del enfermo, permitirá a los médicos predecir, con un alto porcentaje de acierto, cómo evolucionarán los pacientes con inflamación intestinal. Una simple muestra de sangre bastará para saber si una persona afectada por la enfermedad de Crohn tendrá que ser sometida finalmente a una intervención quirúrgica o si otra con colitis ulcerosa corre el riesgo de que le sea extirpado el colon.

Este ingenio, desarrollado por la empresa vasca Progenika Biopharma, ha sido probado en casi 600 pacientes del Hospital Clínico de Barcelona, el Central de Asturias, el Clínico de Santiago de Compostela y el centro Gonzalo Blesa de Zaragoza. El Ministerio de Sanidad y Consumo ha dado ya el visto bueno para la utilización de esta nueva herramienta de diagnóstico, que confiere un porcentaje de éxito en sus predicciones que oscila entre el 60% y el 70%. Un nivel de acierto muy alto si se tiene en cuenta que la evolución de la enfermedad inflamatoria intestinal depende no sólo de cuestiones meramente físicas, sino también del ritmo de vida, las costumbres e incluso la manera en que se afronta la patología.

Más de 100.000 españoles padecen alguna de las formas de este problema de salud, cuyas variantes más conocidas son la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa. Ambas patologías tienen varios aspectos en común: son incurables, aunque pueden manejarse con un tratamiento determinado; se caracterizan por la inflamación del intestino, y se manifiestan con brotes que anuncian la aparición o el empeoramiento de la dolencia.

La mayoría de las veces, una y otra enfermedad llegan cuando el paciente tiene de 15 a 30 años, aunque cada vez aparecen en edades más tempranas. No son mortales, pero pueden resultar muy incapacitantes para los enfermos, que en muchas ocasiones, en función del grado de afectación, acaban teniendo que dejar el trabajo.

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