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Desarrollan una terapia que corrige el defecto celular que obliga a implantar marcapasos

Este tratamiento podría convertirse en una alternativa biológica para este fallo cardiaco

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: jueves 12 septiembre de 2002
Un grupo de científicos de la Universidad Johns Hopkins de Baltimore (EE.UU.), dirigidos por el doctor Eduardo Marbán, ha logrado el primer "marcapasos biológico" en un experimento acometido con conejillos de indias. Estos investigadores dotaron a células normales del músculo cardiaco de la capacidad que tienen un grupo de células especializadas del corazón para iniciar el ritmo cardiaco, sostener la circulación y dictar el ritmo de la contracción. De esta forma, consiguieron corregir el defecto celular que obliga a la implantación de marcapasos electrónicos. Si el tratamiento se demostrara seguro y barato en humanos, podría convertirse en una alternativa biológica para este fallo cardiaco. Cuando el corazón se desarrolla en el embrión, todas las células de ese órgano poseen esa capacidad intrínseca a causa de un mecanismo espontáneo y sencillo basado en el flujo de potasio a través de canales específicos existentes en sus membranas. Pero en la edad adulta, esa potencialidad desaparece y sólo permanece en un reducido grupo de células especializadas, que confieren al corazón su ritmo regular estimulando eléctricamente a otras para que se contraigan. Los problemas surgen cuando esas células especializadas, llamadas células marcapasos, dejan de funcionar o mueren. La única solución posible es la implantación de un marcapasos electrónico.

Para buscar una alternativa, los científicos de la Universidad Johns Hopkins idearon una estrategia biológica a experimentar en cobayas, que pretendía convertir células del músculo cardiaco en células "marcapasos". Cuando este equipo comenzó a diseñar su terapia partió del hecho de que en la mayoría de las células del músculo cardiaco, un canal específico mantiene el balance de potasio que entra y sale, lo que hace más difícil que puedan activarse y generar impulsos eléctricos por sí solas. Sólo pueden hacerlo si son estimuladas por las células marcapasos.

El profesor Marbán y sus colaboradores pensaron que si lograban alterar el balance de potasio, las células del músculo cardiaco podrían recuperar la capacidad de activarse que tenían durante el desarrollo embrionario sin necesidad de ser activadas por las células marcapasos. Se trataba de una estrategia factible porque hace años otros investigadores localizaron la diana idónea para alterar el balance de potasio en las células del miocardio.

Estos expertos en cardiología molecular lograron su propósito con un gen que, una vez transferido hasta los tejidos del corazón con un virus inactivado, bloqueó el flujo de potasio por las membranas de las células del ventrículo. El experimento tuvo éxito, ya que las células manipuladas comenzaron al cabo de tres o cuatro días a comportarse como células marcapasos.

Existen dos grupos de células marcapasos situados en dos zonas diferentes del corazón. Uno se encuentra en la aurícula, la cámara situada en la parte superior derecha del corazón. El otro "juego" de células especializadas se halla en la unión de la aurícula y el ventrículo, la cámara situada en la parte inferior de este órgano. Cuando se produce una lesión que afecta a uno de los grupos de células marcapasos o falla la conexión entre ambos se produce un bloqueo cardiaco. En ocasiones no aparecen síntomas, pero muchas veces los pacientes sienten dificultad para respirar o debilidad extrema. También pueden producirse signos preocupantes, como pérdida de conocimiento o convulsiones. Para corregir el problema, los pacientes deben someterse a una intervención para llevar un marcapasos.

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