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Divorcio y vuelta al hogar paterno

Regresar a la casa familiar después de un matrimonio fallido provoca un trastorno adaptativo que sufren tanto el individuo que regresa como en el resto de la familia

  • Autor: Por
  • Fecha de publicación: martes 13 septiembre de 2005
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Un divorcio o separación supone en muchos casos la necesidad de volver a la casa de los padres debido a los problemas económicos que acarrea para los separados la nueva situación. El regreso al hogar no suele ser fácil y provoca una crisis, un trastorno de estrés adaptativo que afecta y sufren todos los miembros del grupo familiar como consecuencia del choque de costumbres y modos de vida. Volver a respetar los horarios olvidados, adaptarse a las comidas de la familia y, lo más difícil, someterse a las preguntas de rigor: ¿dónde has estado? ¿con quién has salido? ¿qué horas de llegar son éstas?, se puede convertir en un trastorno que por lo general se supera con paciencia y respeto mutuo.

Cómo afecta la vuelta

La experta asegura que todos sufren, en mayor o menor medida, el regreso a la casa paterna: padres, hermanos, hijos y el propio separado, que además presenta una situación de estrés añadido por su propia crisis personal. Coinciden con su opinión los responsables de la Unión de Padres y Madres Separados de Alicante, quienes señalan que es “muy difícil asumir la nueva situación porque las cosas nuca son como antes de la marcha de quien regresa a casa”, aunque aseguran también que quienes han pasado por una circunstancia de este tipo coinciden en señalar que se trata de “una verdadera suerte poder contar con el apoyo de la familia” en un momento en que el recién divorciado atraviesa por una crisis personal severa.

La vuelta al hogar de los padres afecta por tanto de distinto modo a los distintos integrantes del núcleo familiar, según indica María Rodríguez:

  • Padres: Los progenitores intentan asumir de nuevo el rol de padres. Un hijo que se fue de casa con 18, 20 ó 25 años vuelve con 40 años y para sus padres es difícil asumir que ya no es el niño que se fue. La casa paterna, además, suele seguir funcionando con una serie de normas (horarios de comidas?) que para los padres son una rutina difícil de cambiar y suponen una fuente de conflicto cotidiana. Los padres, además, suelen tender a la sobreprotección, ya que ven a su hijo sufrir y no quieren que se repita de nuevo la historia. Pero existe aún otro problema: la propia independencia de los padres, que se ve amenazada por la vuelta del hijo. En esta etapa de la vida, suelen estar jubilados o a punto de hacerlo y han organizado su vida de tal modo que no siempre encajan los planes de su hijo, que trastoca sus nuevas costumbres. Más aún, si el divorciado regresa con hijos y los deja habitualmente al cuidado de los abuelos.
  • Hermano/as:Para los hermanos que aún residen con los padres es para quienes suele resultar más difícil encajar la vuelta. Habían ganado un espacio propio en la casa que pierden de nuevo. Y, si el hermano separado aparece en el hogar familiar con hijos, la situación se complica aún más ya que, a diferencia de los abuelos, que de mejor o peor grado aceptan a los niños, para un soltero independiente que ha optado por no formar una familia y sus cargas, los pequeños suelen ser molestos. Aun así, los hermanos suelen ser un gran apoyo afectivo para la persona que acaba de separarse y decide volver a casa.
  • Hijos/as: Los niños, si cambian definitivamente su domicilio al de sus abuelos, se encuentran sin su espacio propio y lejos de todo cuanto les resulta familiar. Estrés que deben añadir a lo que a ellos se les antoja como la pérdida de uno de sus progenitores. Si sólo acuden durante los fines de semana, la sensación de desarraigo no es tan aguda porque no supone una separación tan brusca de su entorno habitual.

  • Divorciado/a: A su crisis personal (estrés por una relación sentimental fallida) hay que añadir el choque que se produce con el resto de miembros de la familia. A la asunción de que su espacio propio en la casa paterna ha desaparecido (su habitación suele haberse reconvertido en salón, biblioteca o dormitorio para las visitas), hay que añadir la dificultad para adaptarse de nuevo a las normas de convivencia de la casa familiar (horarios de comidas, salidas, ayuda en las labores de casa?). Asimismo, aseguran desde la Unión de Padres y Madres Separados de Alicante, muchos separados emprenden en esta etapa de la separación una búsqueda constante de “recuperación del tiempo perdido” y volver a llevar la vida de soltero sin asumir del todo su nueva situación y la responsabilidad que acarrea vivir en el hogar paterno.

Aunque los problemas que lleva aparejada una vuelta a casa “no deseada” son muy variados, existe una fórmula eficaz para hacerlos más llevaderos.

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